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Stanley Kubrick: El legado de un genio

“El poeta de la imagen”, “el obsesivo perfeccionista” o “el genio”, eran numerosas las calificaciones que el señor Stanley Kubrick ha recibido a lo largo de su brillante carrera cinematográfica. Es considerado uno de los directores de cine más importantes de la historia. Cabe destacar que comenzó con 26 años y sólo rodó 13 películas, hasta su muerte a los 70 años de edad. ¿Por qué tan pocas? Os preguntaréis, por dos motivos: porque él lo hacía todo, es decir: Kubrick era el guionista, productor, director de fotografía, editor de imagen y sonido… y porque era tan crítico y perfeccionista que el film tardaba años en cerrarse y estar listo para su exhibición. Quizá la expresión: “Si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo” era su lema.

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Desde bien pequeño despuntaba como un niño diferente. Sacaba malas notas pero adoraba la música y tenía una técnica y dominio perfecto en el ajedrez y la fotografía. Esos eran sus hobbies con 11 o 12 años, jugar al ajedrez a todas horas e ir al cine a analizar películas. (Lo normal con 12 años, claro). Con 13 años, su tío le regaló una cámara de fotos y ahí empezó a despuntar sus dotes artísticas. Su familia se dio cuenta que tenía una técnica analítica y estética de las imágenes que desbordaba los límites de la normalidad para un niño de 13 años, de ahí que se le conozca como “el poeta de la imagen”. Su dirección de fotografía y encuadres son indudablemente brillantes. (Aquí una toma de “2001: Odisea en el espacio“)

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En consecuencia, Kubrick desarrolló la habilidad de mostrar y comunicar un mensaje o “un todo” mediante una sola imagen, a través de colores cuidadosamente seleccionados, encuadres perfectos, nuevos y originales movimientos de cámara, sin necesidad de diálogo. Por ejemplo, era la primera vez que se veía un travelling desde un primerísimo primer plano hasta un plano general (La naranja mecánica), además de la sublime utilización de la steadycam en “El resplandor”. Un ejemplo de escuela, maestría y de genialidad en los años 80. Una escena de 2 minutos, sin diálogo, sólo un travelling en plano secuencia siguiendo a un niño en un triciclo, una música escabrosa, unos primeros planos de caerse muerto y nada más. Y así es como se crea tensión.

Por tanto, para comprender una película de Stanley Kubrick hay que retorcerse los sesos y experimentarla por uno mismo, algo sencillo si analizas su estilo, ya que básicamente sus películas están compuestas de una serie de imágenes y sonidos combinados para provocar una respuesta emocional en el espectador. Eso explica que en muchas de sus obras apenas haya diálogos y que la historia se explique a través de imágenes, música y sonidos. Kubrick revolucionó la manera de hacer cine, y por eso se le recuerda hoy en día como uno de los grandes genios.

También ha sido recordado e imitado por grandes directores actualmente en acción. Por ejemplo, Tim Burton emplea muchas técnicas de Kubrick en sus películas, pero también extrae ideas y las utiliza como “homenaje”. Bien conocidos son los gemelos Tweedledum y Tweedledee de “Alicia en el país de las maravillas”, inspirados en las gemelas asesinadas de “El resplandor”. Asimismo, en “Charlie y la fábrica de chocolate”, también hay un homenaje de la escena icónica “2001: Odisea del espacio”, como podéis ver en esta toma. (Más que brillante Tim Burton recordando al maestro Kubrick).

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Pero realmente, uno de los directores más reconocidos y que lleva el legado de Kubrick siempre en todas sus producciones, es Steven Spielberg, quien ha reconocido en numerosas ocasiones ser un gran admirador de su trabajo: “Nadie en la historia sería capaz de hacer una mejor toma que él”, señalaba Spielberg en una entrevista. Y para más inri, cabe mencionar que Kubrick antes de su desaparición, escribió un guión sobre Napoléon que nunca llegó a producirse. De hecho, se ha publicado un libro de más de 2800 páginas titulado “Napoleón de Stanley Kubrick, la mayor película jamás realizada”, incluye fotografías de las localizaciones que hizo Kubrick y notas manuscritas de su puño y letra. ¿Y a quién ha ido a parar todo esto? A Spielberg, su discípulo, el salvador de esta obra jamás contada. Será el encargado de recuperar este proyecto y mostrarlo al público en formato de mini serie.  La viuda de Kubrick le dijo a Spielberg que sólo él podría llevar a cabo este proyecto porque así lo hubiera querido su marido antes de morir. (Qué bonito, seguro que Spielberg se hizo pipi encima).

Joan Ayllón Avia. Inteligencia artificial.

Un proyecto bastante ambicioso para Spielberg que no es la primera vez que lleva a cabo un film de Kubrick, ya dirigió “Inteligencia Artificial” haciendo también homenaje simbólico  a Kubrick al comienzo del film, reflejando una partida de ajedrez. Definitivamente, la obra de Kubrick debe mantenerse siempre con vida, como sea. Su legado es una base para hacer buen cine, una escuela para muchos y un trabajo obsesivo para otros, pero no cabe duda que fue y será un genio del cine.

Entre sus grandes obras podemos destacar: Senderos de gloria (1957), Espartaco (1960), Lolita (1962), Teléfono rojo volamos hacia Moscú (1964), 2001: Una odisea del espacio (1968), La naranja mecánica (1971), El resplandor (1980), La chaqueta metálica (1987) y su última película estrenada a título póstumo “Eyes wide shut (1999).

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