¿Vale la pena ver ‘Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy’?


La serie-documental de Netflix, Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy, examina al infame asesino en serie americano. Stephen G. Michaud y Hugh Aynesworth narran sus asesinatos de 1974 a 1978, su arresto y la ejecución en 1989 a la vez que reproducen pequeñas partes de las cintas de las entrevistas que tuvieron con Ted Bundy.

¿Quién es Ted Bundy?

Theodore “Ted” Bundy (1946-1989) fue un asesino en serie, violador y necrofílico en los años setenta en Estados Unidos. Fue ejecutado en una silla eléctrica en Florida en 1989. Desde entonces, su caso ha inspirado muchas novelas y películas sobre él y asesinos en serie en general.

Ted Bundy admitió haber asesinado a 36 mujeres jóvenes en diferentes estados, pero los expertos creen que pudo haber asesinado a más de 100 mujeres. Pero realmente… nunca se sabrá.

¿Qué podemos esperar del documental de Ted Bundy?

Bundy desafió el perfil que el F.B.I. tenía de los típicos asesinos en serie porque era una persona encantadora; muy educado y carismático. De hecho, su arresto llevó a la F.B.I. reevaluar su enfoque investigativo.

En los últimos 40 años, se ha escrito mucho sobre la personalidad y las motivaciones de Bundy. Pero el documental de Netflix ofrece un poquito más de información sobre Bundy, junto con una instantánea inquietante de la cultura estadounidense de finales de los setenta y las circunstancias que permitieron que el caso pasara inadvertido.

Aquí tenéis las revelaciones y detalles sobre el documental Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy:

No reproducen todas las cintas de Ted bundy

Si esperas ver cuatro horas de conversaciones con Ted Bundy, estarás decepcionado/a. Ni siquiera utilizan un 5% de todos los detalles que descubrieron de las 100 horas de grabaciones que tienen con el asesino en serie.

Simplemente utilizan las cintas para rellenar las escenas y contar cómo era la sociedad en esa época. En el segundo episodio, “la conversación” se vuelve casi inexistente y se centra en las personas relacionadas con los casos, así como la cobertura que dieron los medios de comunicación.

En el primer capítulo, Michaud describe su primer encuentro con Bundy en el corredor de la muerte, y deja claro que Ted no tenía ninguna intención de confesar nada. Pero sí que quería hacerse famoso con su biografía.

El documental confirma lo narcisista que era, lo bueno que era engañando a la gente y pinta un retrato positivo de su infancia. En última instancia, Michaud utiliza un enfoque en tercera persona para permitir a Bundy filosofar sobre cómo alguien podría haber cometido todos los delitos con los que se había asociado.

La premisa del documental es engañosa, aunque resalta la idea de que Bundy es un narrador al que no se puede confiar.

Bundy se tomó unas vacaciones después de escapar de la prisión

Según Michaud, Bundy se fue de viaje en coche después de escapar de su celda en Colorado (y eso que un año antes ya había escapado de un tribunal). Bundy cuenta que cogió un autobús a Denver, reservó un vuelo a Chicago y luego se dirigió a Michigan, donde vio un partido de la Universidad de Michigan jugar contra la universidad a la que fue él, Universidad de Washington.

En ese momento, Bundy era “solo una leyenda en su ciudad“, pero dos semanas después de hacer esto, llegó a Florida y mató a más mujeres.

Escenas de la masacre en Florida

A pesar de no reproducir las conversaciones que tuvieron con Ted Bundy, los cineastas relatan los hechos sobre los asesinatos en Washington, Utah, Colorado y Florida.

Los momentos más desconcertantes surgen cuando el documental se concentra en lo que pasó en 1978 en Florida cuando aterrorizó y asesinó a varias mujeres en una casa de la hermandad de Tallahassee, y luego asesinó a una niña de 12 años.

Las escenas de Florida son inquietantes y reveladoras, ya que se centra en un momento y lugar específicos, y en los horribles detalles de los crímenes.

También nos cuentan la falta de medidas de seguridad que tomaron. Al ser arrestado, Bundy se negó a identificarse, lo que provocó que los medios locales lo etiquetaran como un “hombre misterioso” en las noticias. Y cuando finalmente pudieron acusarlo de asesinato, se le ve de pie junto a un sheriff de Florida, sin estar esposado, mientras se presenta ante una audiencia pública.

Las tomas en la sala del tribunal son aún más desconcertantes, ya que la lógica de Bundy traiciona los hechos presentados. Si bien las secuencias de Florida no son imágenes completamente nuevas, sí que podemos llegar a comprender mejor al hombre detrás del mito. También descubrimos los diferentes métodos de matanza de Bundy, y de manera muy gráfica.

Se sintió humillado por las pruebas que lo acabaron inculpando

Ted Bundy tenía los dientes torcidos y era conocido por morder a sus víctimas. Durante su primer juicio en Florida, desfila alrededor de la sala de audiencias, guiñando un ojo y sonriendo, al mismo tiempo que presenta movimientos extraños. Incluso avergüenza a uno de sus propios abogados después de un exitoso interrogatorio de un testigo por la necesidad de ser el centro de atención. Actuando como su propia defensa, obliga a los testigos a relatar los detalles de sus crímenes. Su comportamiento cambia totalmente cuando la fiscalía introduce las pruebas de marcas de dientes y mordidas.

No son pruebas de ADN, pero fueron efectivas para acabar inculpándolo por la masacre en Florida. En el documental, Bundy afirma que “no pudo soportar la humillación que sintió por ello“, lo que lo llevó a confrontarse con el juez y meter papel higiénico en las celdas de la prisión.

Tampoco estaba tan mal en el corredor de la muerte

Las conversaciones grabadas de las cintas de Bundy tienen lugar poco después de que llegara al corredor de la muerte. Al principio, Michaud describe cómo los ojos de Bundy cambiaban de color; de azul a negro mientras discutían los crímenes. Aynesworth también observaba las manos de Ted cuando hablaban de los casos porque les enseñaba cómo habían sido utilizadas para matar mujeres.

Los autores también comentan lo permisivos que llegaron a ser con Ted Bundy en prisión; no entienden cómo le dejaron tener relaciones sexuales con su esposa Carole Boone, lo que resultó en el nacimiento de un hijo. De hecho, durante un procedimiento judicial, Bundy le pidió matrimonio y se casó con Boone frente a un juez.

Michaud también revela que Bundy estaba ebrio y drogado cuando estuvo en el corredor de la muerte. Según el autor, Boone los transportaba por vía vaginal y Bundy los transportaba a través de su recto. En una de las grabaciones Bundy dice: “Nunca en mi vida he estado tan jodido”.

Después de 30 homicidios, dos escapes y dos sentencias de muerte, a Bundy se le permitió tomar valium, beber alcohol, fumar marihuana , y tener sexo en la cárcel.

El documental se queda muy corto

Después de ver Las cintas de Bundy, puede que todavía no entiendas cuáles fueron sus motivaciones para matar. Sobre todo, para matar tanto como hizo.

Es cierto que el documental nos cuenta cómo fueron sus años de infancia, y el hecho de que estaba molesto con su madre por ocultarle la verdad sobre su verdadero padre. Pero esa información se puede encontrar fácilmente en línea, o en otros documentales, junto con el hecho de que Bundy tuvo dificultades con su primera ruptura en la universidad.

En el cuarto y último episodio de La cintas de Ted Bundy, los cineastas refuerzan la personalidad pública de Bundy y, por alguna extraña razón, se centran más en su “personaje” que en su diagnóstico de maníaco-depresivo que detectaron a finales de los años ochenta.  que recibió a fines de los años ochenta. También descubrimos que la madre de Bundy “chilló como un ratón” cuando escuchó a su hijo confesar sus crímenes, solo unos días antes de su ejecución.

Pero el documental, Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy, de Netflix evita entrar en detalle o hacer cualquier tipo de psicoanálisis, lo cual lo hace desconcertante y decepcionante a la vez.

Lo único nuevo que vemos es lo que contó Bill Hagmaier sobre la noche anterior a la ejecución en el cuarto capítulo. De hecho, podrían haber alargado la entrevista con Hagmaier sobre esas últimas noches en la vida de Bundy y hubiera sido un documental mucho más revelador y convincente.

Tampoco entran en detalle con los asesinatos que cometió. Las cosas realmente “interesantes” sobre Bundy son las cosas que aprendimos sobre él en sus últimos días sobre algunas de las cosas que hizo con los cuerpos. Por ejemplo, vistió a algunas víctimas de ciertas maneras para emular imágenes que lo excitaban. Nada de esto fue mencionado. ¿Por qué? Parece una oportunidad perdida.

¿Por qué Bundy lanzó un grupo de cabezas cortadas por una montaña? ¿Por qué enterró algunos cuerpos y otros no? ¿Por qué llevó algunas víctimas a casa y les lavó el pelo con champú antes de deshacerse de sus cuerpos?

En definitiva, hay tantos detalles de sus casos que son “fascinantes” y ni siquiera los mencionan en este documental.

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