Termina la era de ‘Girls’ y Lena Dunham


He tardado una semana en hacer esta crítica, porque necesitaba madurar el hecho de que ‘Girls’ ya no va a ocupar más días en nuestro calendario, y de que los personajes con los que nos hemos identificado y a los que hemos querido hasta odiarlos hayan desaparecido para siempre. Y por último, que no menos importante, tenía que decidir si me conformaba con el punto y final que le han dado a cada una de las historias o si estaba profundamente horrorizada. Comentemos, por favor, el final de la serie de Lena Dunham.

¡ALERTA SPOILER FINAL DE LA SERIE!

Desde hace tiempo vamos diciendo que el nivel de la serie ha ido bajando paulatinamente, y que los personajes se han ido convirtiendo en algo más superficial, con menos complicaciones a medida que la trama de Hannah y Marnie iba cobrando protagonismo. La última temporada protagonizada por Hannah Horvath y las (y, en menos medida, los) demás había empezado con mucho mejor pie, o eso era la que la emoción de despedirme de la serie me había hecho sentir. Y es cierto; hemos tenido muchos momentos en los que se ha puesto toda la carne en el asador, los guionistas se han arriesgado sin medias tintas. Pero por lo que he visto, la resolución de ‘Girls’ ha decepcionado un poco (¡Es el capítulo que menos puntuación ha obtenido de la temporada en Imdb!). Repasemos lo que ha llevado a esto.

¿Final o epílogo?

Lena Dunham nos ha acostumbrado a los capítulos con solo un personaje (o un par), que se centran en mostrarnos detalles de estos o que simplemente suponen un pequeño desvío de la trama y un adentramiento hacia los sentimientos del protagonista. Lo hemos visto con Hannah varias veces, con Marnie (para mí totalmente innecesario, pero ya sabéis que Marnie es el personaje que menos me gusta) y con Shoshanna. Para mí (y para mucha gente) el capítulo 10, ‘Latching’ ha sido más bien un epílogo. Unas páginas más en un libro que ya había terminado en su capítulo anterior. En el episodio 09, ‘Goodbye Tour’, la relación entre las protagonistas se cierra, de distintas maneras para cada una de ellas. Y es aquí donde yo creo que está el punto y final de ‘Girls’, y el último episodio da un punto y final más harmónico a Hannah Horvath.


El episodio 09, como final, es bonito. Todo termina en ese baño, o un poco más tarde cuando Hannah y Jessa vuelven a hablar. Cuando Hannah mira a esas mujeres con las que ha vivido tanto y, aunque no las vuelva a ver, las llevará marcadas debajo de la piel. Todo pasa en cámara lenta con una música de fondo y, de repente, es imperfecto pero está bien, porque se cierra ese capítulo y habrá otros igual de intensos que nosotros ya no veremos porque así va la cosa.

Las historias han tenido todo tipo de finales

Durante toda la serie hemos visto cómo los personajes han ido siguiendo su camino, y todos queríamos que llegaran a un final que les hiciera justicia. Algunos lo han conseguido…y otros no. Y sí, hablo de Shoshanna y su boda con un tipo que no sabemos ni de dónde ha salido (que no es la primera vez que esto pasa con el personaje de Shoshanna, nunca se ha ahondado ni un poco en ninguna de sus parejas). Quizás Dunham quería que viéramos a Shoshanna bajo los ojos de Hannah, y descubriéramos que para nosotros, igual que para ella, se ha convertido en una desconocida que no nos cuenta lo que está haciendo con su vida.


Otra cosa es que los guionistas de la serie no han querido endulzar nada el final, algo que me parece estupendamente bien. Pero una cosa es no querer poner un Deus Ex Machina que haga que todo el mundo termine feliz, y otra es hacer que la mayoría de los personajes, que han tenido cierta evolución durante la serie y se han acercado a la felicidad o, al menos, al objetivo que perseguían, se queden a las puertas y sean unos desgraciados. Este es el ejemplo de Jessa o Marnie, aunque esta última ha tenido la oportunidad de ser un poco más trabajada en el capítulo al que nosotros hemos llamado epílogo. Jessa ha acabado con Adam, que es lo que quería a última instancia, pero no tiene nada más. No se tiene a ella misma, como antes. Aunque, eh, nunca llueve a gusto de todos: está claro que Marnie y Hannah eran los personajes más queridos por la mayoría de la audiencia, así que Dunham ha sido muy sabia al regalarnos un poco más de ellos.

Por lo que se refiere a Adam y Ray, los chicos favoritos de la serie, e incluso Elijah, que empezó siendo estúpidamente plano, la cosa ha ido por otros derroteros.

La despedida de Adam y Hannah no fue otra cosa que preciosa y horrible a la vez, nos dimos todos de bruces contra la realidad y supimos que entre ellos dos ya no se podía recuperar nada. Que en todo aquel terreno ya no volvería a crecer ni la mala hierba. Y estuvo bien que les dedicaran ese pequeño final sin llamas.

Ray solo podía terminar así, con alguien que fuese contrario a él, como lo fue Shoshanna al principio (pero es que ella ha cambiado mucho). Elijah, por otra parte, ha ganado muchísima profundidad en esta última temporada y esta vez le han dado algo más que lo que hasta ahora ha tenido: un objetivo bueno para él.

El recorrido de ‘Girls’

Hannah es, obviamente y con razón, la que más ha tenido que evolucionar. Y, aunque en esencia siempre ha sido la misma niña que protagonizó el primer episodio de la primera temporada y llamaba a la puerta de la habitación de sus padres, con un subidón de opio, para decirles que quería ser la voz de su generación, la vida le ha puesto ciertas cosas enfrente que le han hecho madurar (aunque le ha costado, eh). Una metáfora muy bonita de esto fue ese último momento en el que vuelve a casa sin pantalones, después de haber huido de su hijo, Marnie y su madre y todas sus demás responsabilidades y, finalmente, consigue darle el pecho a su bebé.

Creo que todos, en cierta medida y aunque nos cueste reconocerlo, somos Hannah. Hannah es un concepto universal. Y sí, desde luego ha conseguido convertirse en la voz de una generación. Y por eso le damos las gracias.


Marnie tiene el don de sacarme de quicio, y solo hay un pequeño momento en el último episodio en el que puedo ver más allá de su ego y su extraña fascinación por sí misma: cuando cree que no es su momento para ser feliz, y pretende conformarse con eso solo por poder decir que es una buena amiga e intentar salvar una relación que lleva tiempo un poco podrida.
A pesar de haber tenido muchos puntos en los que parecía ver la luz y entender lo que tenía que hacer para no tropezarse con ella misma, Marnie es la viva imagen de la cabezonería y la ignorancia de que, a su alrededor, hay un mundo que no gira por ni para ella. Aunque ha tenido muchas oportunidades de madurar, siempre ha vuelto al punto en el que se encontraba al principio de la serie en cuanto a eso se refiere. Ahora, situándose en el lado completamente opuesto. Cuando empezó la serie Marnie era la viva imagen de la prudencia, sobretodo cuando se trataba de “hacerle de madre” a Hannah. Al final de esta historia, Marnie cuenta con mil experiencias que para nada se imaginaba que viviría, persiguiendo un sueño y fracasando, dejándose llevar y perdiendo el control, casándose con el primer colgado que se le aparece…

Jessa es el personaje que más me ha frustrado y decepcionado durante las últimas dos temporadas de la serie. Empezó siendo una amazona, una viva la virgen que pasaba de reglas y nos descubrieron que en realidad estaba llena de complejos y su vida era un completo desorden. Y su lucha por ella misma, cuando decidió estudiar, cuando eligió a Adam, la hizo aún más interesante. Pero ¿qué ha acabado siendo? Una caricatura. Una tipa grosera que come con las manos y que se limpia los mocos con la manga. Superficial e incluso menos sabia que al principio. Jessa era la de las experiencias, la que sabia de todo…y está bien que la hayamos visto hacerse más pequeña y se nos haya caído su mito, eso es lo más bonito. Y, de hecho, su final (que dejara a Adam volver a entrar en su vida después de que este lo intentara con Hannah y fallara) ha tenido muchísimo sentido y ha sido lo mejor que podría haber pasado (lo mejor y lo más triste, como dice la propia Lena Dunham), pero algo entre ese final y la segunda mitad de la serie ha estado fallando.


Shoshanna empezó siendo una niña con unas ideas del mundo muy particulares y una voz muy pequeña, para terminar siendo la que decide poner punto y final a una relación de la que todo el mundo está huyendo sin pronunciarse al respecto. Empieza siendo la sombra de todas y termina por ser la más valiente. Aunque sus complejos siguen ahí, está claro, pero es la que más ha bebido de las experiencias de la vida y la que las ha aprovechado más (y que conste que odié cuando huyó de Japón, fracasando del mismo modo que lo hizo Hannah la primera vez que intentó ir a vivir “lejos”).

Y a ti ¿qué te ha parecido el final de ‘Girls’?

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