John Carpenter, maestro del fantástico


John Carpenter es, sin duda, uno de los maestros del terror (aunque a mi me gusta más el termino fantástico en este caso) y tendremos el gran privilegio de disfrutar de su presencia en la próxima edición del Festival de Sitges que se celebrará del 4 al 14 de Octubre.

Un concierto que se celebrará en el emblemático Auditorio del Hotel Melià Sitges el próximo sábado 13 de Octubre como única parada en nuestro país de su inminente gira Europea.

Para celebrar tal evento hemos decidido repasar su tan extensa como irregular trayectoria cinematográfica que le ha llevado a convertirse y ser valorado, por méritos propios, como uno de los máximos referentes de la historia del cine de género. Y es que son multitud los títulos que el cineasta estadounidense ha firmado y que han tenido (y tienen) una innegable influencia en el mundo del fantástico, especialmente la de su etapa durante los años 80 en la que haremos especial hincapié.

La aparición de un genio en los 70

La historia de nuestro protagonista es la de tantos otros niños y adolescentes que creció fascinado por los westerns de John Ford y Howard Hawks y el cine fantástico que a comienzos de la década de los cincuenta se hacía un hueco en el panorama cinematográfico. De esa curiosa mezcla saldría su personal y reconocible estilo como director que iría confirmando con el devenir de los años tras abandonar la universidad para rodar su primera película tras una década realizando cortometrajes.Dark Star fue el título de la misma y aquí es donde realmente comenzó a forjarse la leyenda.

Los años setenta marcaron el inicio del cine de John Carpenter con tres obras que situaron su nombre en el mapa del séptimo arte. Dark Star (1974) fue su primer largometraje, de muy bajo presupuesto, y que sacó adelante junto a Dan O’Bannon encargándose entre ambos de prácticamente todo lo relacionado con el mismo. Desde su dirección o guión (el primero) a los efectos especiales e incluso la actuación (el segundo). Una extraña y plagada de humor negro influenciada por películas como 2001: Una Odisea del Espacio (1968) de Stanley Kubrick y que marcaría los primeros cimientos de Alien: El Octavo Pasajero (1979) de Ridley Scott, no en vano compartían guionista.

Asalto a la Comisaría del Distrito 13 sería su primera película “de verdad”, un thriller que bebía claramente del western que tanto le apasionaba y de la que nuevamente se encargaría de dirigir, escribir e incluso componer su música, demostrando que nos encontrábamos ante un artista de lo más polifacético. Un título que se ha ganado con el tiempo la etiqueta de culto y que le llevó a su primer trabajo para televisión, Simeone’s Watching Me! (1978).

Y así llegaríamos al que probablemente sea su película más celebrada, si es que tan solo pudiéramos elegir una, que sería La Noche de Halloween (1978). Una obra que nos ayuda a comprender un subgénero tan popular como el slasher junto a otras sagas como la iniciada con Viernes 13 (1980) o Pesadilla en Elm Street (1984) o más recientemente Scream (1996), convirtiendo a Michael Myers en todo un icono del cine de terror y a una joven Jamie Lee Curtis en toda una stream queen de la época.

Considerada una de las películas más importantes e influyentes del cine de género y que ha dado lugar a innumerables secuelas y a un reboot/remake de la mano de Rob Zombie. Absolutamente imprescindible, levantando multitud de teorías de lo más dispares o alocadas sobre el sadismo, la misoginia o la crítica social sobre la moralidad de la juventud de aquel entonces. Todas descartadas por el propio Carpenter quien siempre la ha definido más como una muestra del cine de explotación o de una casa del terror.

Clave sería en su trayectoria la primera colaboración que tendría con el actor Kurt Russell en la película para televisión Elvis (1979), que sin duda marcaría un punto de inflexión muy importante en su época más exitosa, la de la década de los 80. Pero antes de entrar en materia será injusto no dedicar unas letras a La Niebla (1980) que nada tendría que ver con la famosa novela de Stephen King y sí con las historietas de los míticos cómics de ‘Historias de la Cripta’. Una película que a pesar de sus problemas que incluso le llevó a rodar nuevas escenas para hacerla más terrorífica tras un primer montaje que le dejó insatisfecho fue todo un éxito comercial.

La época dorada de los 80

Seguiría con 1997: Rescate en Nueva York (1981), de nuevo con Kurt Russell como protagonista en un personaje clave en su filmografía, Snake Plissken. Una mezcla de ciencia ficción y acción que influenciaría a una multitud de películas y videojuegos que estaban por llegar y que contaría con su propia secuela/remake, 2013: Rescate en L.A. (1996), repitiendo fórmula y protagonista. Un claro ejemplo de lo que era capaz de crear Carpenter y con el que formaría una pareja profesional que le daría aún más grandes alegrías como iremos viendo.

Y aquí llegamos a la que, para un servidor, es su mejor obra, La Cosa (1982), una maravillosa muestra de ciencia ficción y terror que va mucho más allá de ser un remake de la cinta de Christian Nyby (y un Howard Hawks sin acreditar), El Enigma… de Otro Mundo (1951), ambas basadas a su vez en una novela corta de John W. Campbell de título Who Goes There?. Un reflejo cinematográfico impecable que junto a El Principe de las Tinieblas (1987) y En la Boca del Miedo (1995) forman su personal trilogía apocalíptica inspirada en el terror cósmico de autores como H.P. Lovecraft o el propio Campbell.

Años más tarde, en 2011, se estrenaría una precuela que sino fuera por su desarrollo narrativo podríamos considerar más bien un remake de la original. Por cierto, merece la pena destacar que la película no funcionó especialmente bien a nivel comercial en su momento y probablemente el estreno de una versión más simpática sobre los extraterrestres como la E.T. El Extraterrestre (1982) de Steven Spielberg tuvo buena culpa de ello.

Esta vez sí, el bueno de Carpenter echó mano del imaginario literario de Stephen King para su próxima propuesta. Christine (1983). Curiosamente lo hizo después de rechazar otra de las novelas de King que fue a parar a manos del director Mark L. Lester quien se encargaría de adaptarla al cine. Estamos hablando de Ojos de Fuego (1984) con una jovencísima Drew Barrymore como protagonista quien, curiosamente, también actuó en la película de Spielberg de la que hemos hablado antes. Cambiaría de registro en Starman (1984) echando mano de nuevo al recurso de la vida extraterrestre pero esta vez tratándolo desde un punto de vista más sentimental y mucho más simpático que en su anterior experiencia.

De nuevo volveríamos a ser testigos de la dupla Carpenter-Russell en la extravagante, irrepetible y única Golpe en la Pequeña China que, curiosamente, fue todo un fracaso en taquilla, lo que le hizo perder cierto status al cineasta dentro de la industria pero que a día de hoy ha sido elevada a categoría de culto, como tantas otras de sus obras que fueron incomprendidas en su época. Lo que vendría a ser un adelantado a su tiempo vaya.

Cerraría la década cinematográfica con la anteriormente mencionada El Principe de las Tinieblas (1987) y la visionariaEstán Vivos (1988), un thriller de poderosa carga de humor negro que compondría toda una crítica a la rescisión económica del país y su sociedad del consumo. Curiosamente el encargado de protagonizar la cinta fue Roddy Piper, estrella del wrestling, que vivió aquí su primera y única experiencia dentro del mundo del cine. Casi casi como Dwayne Johnson “The Rock”, ¿no?.

La inestabilidad de los 90

La década de los 90 trajo consigo sonados fracasos de taquilla como Memorias de Un Hombre Invisible (1992), El Pueblo de los Malditos (1995) en forma de remake de la película de Wolf Rilla del mismo título de 1960, o la ya mencionada 2013: Rescate en L.A. (1996) como secuela que no dio los frutos que quizás él esperaba.

Eso sí, el western-horror Vampiros (1998) y especialmente En la Boca del Miedo (1995), que he de confesar que es otra de mis debilidades de la filmografía de Carpenter, funcionaron suficientemente bien como para que su nombre no quedara injustamente desterrado en el olvido, a la que habría que sumar su trabajo para la televisión Bolsa de Cadáveres (1993).

La incertidumbre del nuevo milenio

El nuevo milenio no comenzaba mucho mejor para nuestro protagonista con Fantasmas de Marte (2001), una película tan loca en su mezcla desenfada y auto-consciente de géneros como la ciencia ficción, el terror, la acción o la aventura. Aún más curioso resultaba su reparto con nombres como Natasha Henstridge (quien fue la sustituta a última hora de Courtney Love), el rapero Ice Cube o un Jason Statham que tras su debut unos años antes de la mano de Guy Ritchie comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo cinematográfico.

Algo parecido podríamos decir de su vuelta con Encerrada (2010) hace ya prácticamente una década, aunque mejor suerte corrieron sus dos títulos para la serie Masters of Horror: El Fin del Mundo en 35 mm (2005) y Pro-Vida (2006). A partir de ese momento se hizo el silencio a nivel cinematográfico alejándose de la silla del director y dedicando más tiempo a otras de sus pasiones, la música.

Como podéis ver, un extenso y variopinto legado el que nos deja John Carpenter que, con motivo de su próxima gira musical y el estreno de Halloween (2018), película encargada de resucitar a Micheal Myers situando narrativamente esta undécima entrega de la franquicia cinematográfica tras la original sin tener en cuenta sus secuelas, y en la que el cineasta desempeña el papel de productor ejecutivo y asesor creativo de la misma, hemos creído conveniente recordar y reivindicar su figura. ¡Bienvenido maestro!

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