«Cásting» de Ricard Martí


El teatro no sólo lo escriben grandes autores que han pasado a la historia por sus obras. El teatro es la representación de una historia, un sentimiento, una anécdota… Hay quien lee libros, pero hay otros que escriben historias para poder ser representadas. Eso es un mérito que pocos tienen, y yo tengo el placer de conocer a una de ellas. Es Ricard Martí, quien cada año escribe, dirige e idea todas las obras de teatro del colegio La Farga. Este año 2014 ha sido especial, ya que se han celebrado 15 años de esta actividad de teatro.

Es la segunda vez que voy a ver su obra, y me ha vuelto a sorprender. Me fascina la capacidad que puede tener una persona desarrollando su imaginación. Como os decía, escribir un libro es un mérito, pero queda en las hojas. En cambio, escribir un texto y representarlo en escena, duplica ese mérito. Y así lo hace cada año Ricard, con la misma ilusión y ganas. Sus alumnos participan con ganas para formar parte de la compañía, pero no todos tienen la oportunidad de ser escogidos. Eso nos demuestra que aunque sea un colegio, se exige profesionalidad y cierto don natural para la actuación. Para mi eso es un puntazo, porque una obra de teatro puede estar muy bien escrita… Pero al fin y al cabo no la leemos, si no que la escuchamos y la vemos. Los actores tienen la varita mágica para encandilar al público, y que les guste. Así que los chicos de 4to de la ESO escogidos para este año, interpretaron diferentes papeles para la obra Cásting.

Con Cásting, tal y como nos dice su autor, han intentado «reflejar el mayor número de artes escénicas […] como el teatro, la mímica, las marionetas, la ópera, el ballet, la danza, las clases de interpretación… y todo un hilo conductor del mundo del cásting«. Y así es y os lo corroboro. Todo el proceso que supone formar parte de un espectáculo, desde las clases de interpretación (escenas muy cómicas donde se explica con sarcasmo, las excentricidades de un profesor de teatro y sus alumnos novatos), al cásting de inicio de la obra (un productor que sólo quiere ganar dinero con la película, con un director perdido y un autor en la sombra y freak) o escenas irónicas y divertidas en las que se muestran en forma de sketch como es el ballet o la ópera, a veces tan ignoradas por el público joven.

El argumento mantiene un hilo conductor muy sólido, más lento en un inicio y muy trepidante al final. Los chicos se merecen un aplauso, porque actuaron con gran naturalidad. A veces la adolescencia es una época complicada, pero se nota que estos chicos admiran a su profesor, y lo hicieron espléndido. Eso demuestra, que hubo un buen director encima de los escenarios. Así que a todos os recomiendo que de cara al próximo año os animéis a ir al Teatro-Auditorio de Sant Cugat del Vallés, para ver la obra que se represente, de la mano de Ricard Martí y sus alumnos de La Farga.

 Aunque no dispongo de fotografías, os enlazo con una noticia donde podréis ver más visualmente como fue. No obstante, os dejo una imagen del cartel de la obra.

 

Càsting de Ricard Martí
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