Las 3 Claves que Definen las Películas de Almodóvar


Para hablar del cine de Almodóvar, resulta frecuente recurrir a tópicos que eclipsan las claves de la complejidad de su cine. Por ejemplo, el tan manido estereotipo que asocia a las películas del manchego la etiqueta de “cine de mujeres”. O la frecuencia con la que personajes al margen de los cánones sociales transitan por estos filmes. Por no mencionar los acercamientos al universo femenino o al “star-system” almodovariano, reunido en eso tan popular de “chicas Almodóvar”.

En este artículo nos centraremos en tres claves que definen el cine de Pedro Almodóvar. Tres elementos basados en la tensión entre dos factores. En primer lugar, la tensión entre lo español y lo internacional. En segundo lugar, la convivencia entre lo popular y lo sofisticado. Y en tercer lugar, el vaivén genérico de su cine entre el melodrama y la comedia. Para ello, recurriremos a algunas de las principales películas de la filmografía de Almodóvar.

1. La tensión entre lo español y lo internacional

El cine de Almodóvar siempre se ha movido entre su innegable raigambre ibérica y sus constantes referencias a otras cinematografías. Ese fructífero juego entre lo centrípeto y lo centrífugo ha generado numerosos ejemplos de indudable interés. Podríamos resumir esa tensión desde los planos del contenido y de la expresión. Así, a la vez que inserta sus películas en realidades y personajes reconocibles por cualquier espectador español, bebe de esquemas genéricos de otros lares y relee estilos propios de cineastas tanto de aquí como de allá.

En esa mezcla tan sugestiva que lleva de Berlanga a Bergman, o de Buñuel a Visconti, encontramos una declaración del propio Almodóvar que ilustra a la perfección esta clave de su cine. El director afirmó en una entrevista que sus influencias habían sido Andy Warhol y Lola Flores. Semejante provocación no hace sino reforzar la idea de reunión, más o menos conflictiva, de lo nacional y lo foráneo.

Si hay una película que define esta relación con crudeza es ‘Volver’. A la innegable impronta española (el tipo de interpretación de Penélope Cruz, por ejemplo) se unen un uso del color que conduce al citado Warhol o a una combinación genérica que alude tanto al cine negro como al de fantasmas (todo ello reescrito desde una tradición cinematográfica profundamente hispana). El tango de Carlos Gardel supone, del mismo modo, una triangulación perfecta: la imagen de Cruz, la voz de Estrella Morente y el género musical argentino. Un ejemplo paradigmático de lo que estamos describiendo.

2. La convivencia de lo popular y lo sofisticado

Otra de las claves del cine de Pedro Almodóvar se encuentra en cómo se conjuga lo popular y lo sofisticado. Las películas del cineasta manchego proponen varias lecturas, y casi siempre ligadas entre sí. Una mirada privilegia la atención a la tradición, a la vuelta al género como molde narrativo y al uso de recursos reconocibles por el espectador popular. La otra se dirige a la vanguardia, a las formas más alejadas de la convención y a los estilemas menos masivos.

‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ se manifiesta como la propuesta perfecta del planteamiento anterior. En ella conviven armoniosamente tanto la comedia más hilarante como la modernidad más radical. El apartamento de Pepa, la protagonista, es un espacio donde habitan tanto los principales reclamos estéticos de lo culto como la chabacanería irónica propia del “kitsch”. En ese peligroso límite fronterizo Almodóvar encuentra magistralmente una de las claves de su cine.

Clave que se ve reforzada al acudir a otro clásico del canon almodovariano. Se trata de ‘¿Qué he hecho yo para merecer esto?’, una incursión desacomplejada en el esperpento de Valle-Inclán. Una mirada esperpéntica sometida a los discursos modernos propios de la España de los ochenta. El cine de Pedro Almodóvar se revela como un crisol donde alear los materiales más venerables con las fórmulas más contemporáneas. Una clave de su cine que no deja de actualizarse y reinventarse.

3. Entre el melodrama y la comedia

Por último, la tercera gran clave del cine de Pedro Almodóvar podemos hallarla en los dos géneros que han merecido mayoritariamente su atención. El melodrama y la comedia, claro está. Pero no se trata de una aproximación normativa y académica a ellos. Almodóvar basa sus acercamientos a estos géneros, precisamente, desde las tensiones examinadas anteriormente. Esto podrá comprenderse mejor a partir de dos ejemplos concretos.

El melodrama almodovariano

Con ‘Julieta’, de la que ya hablamos en otra ocasión, Almodóvar estilizó su concepto de melodrama. Obviando los desvíos más vehementes de su cine, en esta ocasión prefirió la depuración emocional y formal para conseguir, sin lugar a dudas, una de sus películas más interesantes. Y lo hace desde una intensa diversidad de fuentes estéticas: la narrativa de Alice Munro, el melodrama manierista de Hollywood (Douglas Sirk, por ejemplo) o la contemplación marítima tan cara a tantas tradiciones pictóricas, incluyendo la española.

En ese encuentro de varios linajes formales (diferentes medios, filiaciones cinéfilas distintas) el cine de Pedro Almodóvar alcanza una de sus grandes fuerzas.

La comedia almodovariana

Criticada por muchos, defendida por menos, ‘Los amantes pasajeros’ levantó pasiones encontradas y furibundas. Más allá de la valoración estética de la película, la última comedia del director es un reflejo perfecto de las claves del cine de Pedro Almodóvar. En lo que pretendía ser una crítica de la realidad contemporánea española, Almodóvar reunía desde números musicales a referencias constantes a su propia mitología. El reparto era una recuperación de algunos de sus fetiches interpretativos particulares, y los ademanes exgaerados evocaban tiempos pasados de la trayectoria del cineasta.

Ubicar la mayor parte del filme en el interior de un avión implicaba recurrir a un uso del lenguaje audiovisual alejado de la planificación normal, mientras que los gags, rayanos más de una vez en lo ordinario, reflejan un interés intenso en las formas del humor popular. Todo ello remite a una concepción del cine sustentada en dos pilares: lo popular y lo moderno.

A modo de (abierta) conclusión

Las claves del cine de Pedro Almodóvar remiten a un conocimiento exhaustivo del cine y de otras manifestaciones culturales. Este cineasta no se caracteriza por una cinefilia amorfa, sino por un contacto continuo con formas de la cultura que enriquecen y problematizan su cine. Es por ello que se debe partir de estas tensiones expresivas a la hora de juzgar su obra.

Estas claves sugieren, por consiguiente, lo enormemente ricas que son las películas de Almodóvar. Un cineasta cuya obra suele ser analizada teniendo demasiado en cuenta la personalidad de su responsable. Eludiendo debates sobre la propia textura de las películas. Desde aquí animamos a una revisión crítica de las propuestas del que es, sin género de dudas, el principal director español contemporáneo.

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1 Comentario

  1. 12 abril, 2017
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    Buen artículo, me gustan sus ideas señor Galindo

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