‘El caso Alcàsser’: todo sobre el documental de Netflix y el caso


Netflix estrenó el pasado 14 de junio una serie documental de 5 episodios que va a enganchar a cualquier fanático de las series o documentales true crime. Se trata del caso Alcàsser, uno de los crímenes más espantosos y mediáticos de España.

El triple asesinato en 1992 de tres vecinas de la localidad valenciana sacudió los cimientos de la sociedad española y cruzó las fronteras, no solo por su brutalidad, sino también por su impactante transmisión y explotación por parte de los medios de comunicación.

¿De qué va el documental El caso Alcàsser?

La serie documental, producida por Bambú Producciones, analiza en profundidad la investigación del suceso y a todos los personajes implicados en el caso.

Sobre todo examina el papel de la familia, de los medios de comunicación y de dos hombres muy importantes en el caso: Antonio Anglés y Miguel Ricart.

A pesar de haber pasado tanto tiempo (en concreto, unos 27 años), todavía quedan muchos cabos sueltos y Netflix, de la mano del director Elías León Siminiani intenta responder a las preguntas que todavía están por resolver en el caso.

El documental de Netflix nos cuenta cómo se produjo el asesinato de las tres niñas, la desmesurada repercusión mediática del suceso, la detención y fuga de Antonio Anglés, así como el más que dudoso papel que Fernando García, padre de Miriam, jugó en los medios.

Pero lo que más impresiona es ver imágenes inéditas de las grabaciones del juicio en el 1997, escuchar las declaraciones del mismísimo Miquel Ricart y ver cómo fue cambiando su actitud y su versión de los hechos a lo largo del proceso.

A pesar de ser un tema muy polémico, te engancha tanto, que es difícil no ver los 5 capítulos de una tirada. Además del caso, también dejan caer la teoría alternativa al caso: la existencia de unas cintas snuff donde supuestamente se ven a importantes personajes de la vida política y económica del país, junto a los cadáveres de las niñas.

Un trabajo de investigación exhaustivo

Es la primera serie documental original de Netflix que ha sido producida en España. Y han querido mostrar una mirada más objetiva del caso.

«Desde el principio quisimos huir del morbo y del sensacionalismo. No hay en toda la serie, ni una sola reconstrucción, tan habituales por cierto, en los ‘true crime’ americanos. Evitamos igualmente imágenes escabrosas y dolorosas. Tan solo aparece una foto delicada, la del puño de Toñi, que fue clave para encontrar los cuerpos. Nuestra prioridad por encima de todo, era no escarbar, bajo ningún concepto, en el dolor de nadie» – Ramón Campos, el productor ejecutivo

Para poder hacer el documental, el equipo técnico tuvo que revisar más de 600 informativos, 40 programas de televisión, un sumario de más de 4.000 folios, 600 páginas de informes de la inspección ocular, 392 horas de juicio y otras 220 horas de grabaciones relacionadas directamente con el proceso.

¿Qué sabemos del caso de las niñas de Alcàsser?

Fue un brutal asesinato

Lo primero, es que fue un asesinato muy violento. Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández, conocidas como las niñas de Alcàsser, tenían entre 14 y 15 años cuando fueron violadas y torturadas hasta la muerte.

Las jóvenes fueron vistas por última vez el 13 de noviembre de 1992 cuando se dirigían a la discoteca Coolor, en el pueblo de al lado, Picassent.

Como no tenían coche, Miriam, Toñi y Desirée decidieron hacer autostop en la salida del pueblo. Allí, las recogió la pareja formada por Francisco Hervás y Mari Luz, que las dejó en la gasolinera Marí Picassent.

Desde ahí, se sabe que caminaron durante un rato hasta que finalmente hicieron autostop, las recogió un coche que supuestamente iban dos personas y ya no se volvió a saber nada más de ellas desde entonces.

Su desaparición provocó una intensa búsqueda que terminó el 27 de enero de 1993 cuando dos apicultores hallaron los cadáveres de las jóvenes semienterrados. en un paraje de difícil acceso conocido como La Romana.

Fue el primer crimen con tanta repercusión mediática en España

Fernando García, el padre de Miriam, movió cielo y tierra para mantener el caso en boca de todos. De hecho, consiguió la atención de los programas más importantes en la época: Quién sabe dónde (La2), de Paco Lobatón, o De tú a tú (Antena 3), con Nieves Herrero.

Durante los dos meses que duró la búsqueda de las jóvenes hasta el día que encontraron sus cadáveres, se informó de cada novedad en el caso. Y la información no terminó ahí, siguió hasta cuatro años después cuando concluyó el juicio y se dictó sentencia.

Los sospechosos, Miguel Ricart, Antonio y Enrique Anglés

Un día después del hallazgo de los cuerpos, se detuvo a varios sospechosos. Entre ellos estaba Miguel Ricart, que en su primera declaración admitió haber participado en el triple crimen.

Además, junto a los cadáveres se encontraron varios trozos de papel que resultaron ser un volante del Hospital La Fe de Valencia a nombre de Enrique Anglés, atendido de sífilis unos meses antes.

Enrique Anglés, por su parte, fue puesto en libertad el 30 de enero mientras que las miradas de los investigadores se centraron en su hermano, Antonio Anglés, que habría aprovechado un permiso penitenciario para fugarse de la cárcel de Picasset.

Antonio Anglés sigue en paradero desconocido

Cuando los agentes fueron a detener a Antonio Anglés, que arrastraba un largo historial delictivo, éste se había fugado. Se sabe que Anglés llegó hasta Valencia, donde entró en una peluquería para que le tiñesen el pelo.

Después, las investigaciones le situaron en Cuenca y en Portugal. Desde allí se coló como polizonte en un barco mercante irlandés. Fue detenido a bordo de éste pero, unas horas antes de atracar en Irlanda, le perdieron de vista. Un día después se encontró un salvavidas flotando en el mar.

A día de hoy, la Interpol mantiene a Antonio Anglés entre los delincuentes más buscados en todo el mundo.

Condena de 170 años a Ricart

Aún así, Miguel Ricart fue condenado a 170 años de prisión el 5 de septiembre de 1997 como autor de tres delitos de asesinato y cuatro continuados de violación y tres delitos de rapto.

El tribunal consideró que aunque Antonio Anglés fue el autor material de los crímenes, Ricart estuvo presente y no hizo nada para evitarlos.

El 29 de noviembre de 2013, con 44 años y 21 de ellos entre rejas, Ricart salió de la cárcel después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) anulara la doctrina Parot, que había favorecido que se prorrogara su estancia en prisión.

La teoría alternativa del caso (o la teoría de la conspiración)

Fernando García, el padre de Miriam no se quedó satisfecho con la condena de estos hombres y buscó por diferentes medios una teoría alternativa al caso que pudiera saciar su dolor.

Y es que es cierto que hay varios vacíos en la investigación, como por ejemplo: en un primer momento no encontraron sangre ni en la ropa ni en los colchones donde las violaron, no encontraron ni pelos ni semen de ninguno de los acusados, no se entiende como Anglés ha podido escaparse tanto, ni como la receta médica aguantó dos meses en pleno invierno en ese monte perdido.

Además de todas estas dudas, se suman dos acontecimientos que incendian la mente de García. El primero es el cambio de testimonio de Ricart; empieza autoinculpándose y dando una descripción ultra detallada del crimen y más tarde asegura que fue torturado para decir eso, que él no cometió el crimen, y que todo es una conspiración. No solo eso, sino que además cambia de abogado dos veces, lo que muchos atribuyen a la presión de las altas esferas.

Y segundo, la segunda autopsia que descuadró todo. El catedrático Luis Frontela -que mantiene su versión-, primero defiende la primera autopsia, pero al hacer una nueva asegura encontrar sangre, semen y pelos de hasta siete personas en la moqueta donde envuelven los cuerpos. Los pelos podrían ser de otras personas que han estado ahí, pero ninguna (al menos con las pruebas del momento) pertenece a las víctimas o el inculpado.

El documental deja una duda sobre este testimonio. Frontela tuvo un mes para analizar los datos encontrados, pero nunca los mandó a ningún laboratorio y esperó a que le retiraran la alfombra para quejarse sobre los forenses de la primera autopsia asegurando que habían destruido la posibilidad de encontrar a los asesinos.

Circo mediático

Con estos vacíos en la investigación, Fernando García no creía que Ricart fuera el culpable, un pobre hombre pusilánime que ni siquiera era el cabecilla de aquel crimen. Y creó un juicio paralelo que apoyaba una teoría de la conspiración. Esta teoría se desmontó en el juicio, pero García se encargó de promover por los platós televisivos.

La teoría de la conspiración empezó en el programa de televisión de Pepe Navarro, Esta noche cruzamos el Mississippi. Señalaron a varios políticos y empresarios de la época relacionándolos con una red de producción de snuff movies (vídeos se suicidios, torturas, asesinatos…) implicada en el crimen. Hasta Robaron el informe judicial y revelaron las fotos de los cuerpos. Todo valía por unas décimas de audiencia.

Todo terminó con condenas a Fernando García, Juan Ignacio Blanco y la Radiotelevisión Valenciana por delitos de injurias graves.

Crearon una fundación ‘Niñas de Alcàsser’ que recaudó casi 50 millones de pesetas y que nunca ayudó a nadie. Fue denunciada por estafa y ambos reconocieron que se habían quedado el dinero y que otra parte era para seguir investigando la teoría de la conspiración.

El circo mediático continuó hasta cuatro años después del juicio, y el documental lo sigue hasta la actualidad. Al igual que ocurrió con el triple crimen, creemos que habrá un antes y un después de la serie documental ‘El caso Alcasser’.

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