Crónica del Primer día en el Festival de Sitges 2018


¡Y llegó el momento! La espera de un año llegó a su fin y aquí nos encontramos en el Festival de Sitges 2018; el mejor festival de cine fantástico del mundo rodeado de grandes películas, otras que no lo son tanto, invitados increíbles y aficionados al género que vienen de todas las partes del país, y de fuera de él. Días en familia.

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Como no podía ser de otra forma, tocaba acercarse a por nuestra querida acreditación, uno de mis momentos favoritos del año, cuando me cuelgo al cuello ese pequeño trozo de plástico que significa tanto. Ahora sí que ya podemos tocar, sentir y respirar la esencia del festival.

Au Poste! (Quentin Dupieux)

La encargada de dar el pistoletazo de salida para Silenzine ha sido Au Poste!, la nueva obra del siempre interesante director francés Quentin Dupieux que ya nos explotó (en el buen sentido) la cabeza con su inclasificable Rubber o la extraña Réalité, demostrando porqué es uno de los cineastas más peculiares del planeta tierra.

Lo que empieza siendo un rutinario interrogatorio se acaba convirtiendo en un auténtico caos cuando una pareja de policías protagonizan una serie de retorcidos eventos repletos de extraños asesinatos y de humor negro.

Un surrealista y plagado de humor (absurdo) interrogatorio con la imprenta que Dupieux deja en sus películas, con un Benoit Polvoorde y un Gregoire Ludig como extraña pareja y un final que, como siempre, es capaz de sorprendernos por lo imprevisto del mismo.

Suspiria (Luca Guadagnino)

Pero sin duda el plato fuerte del día llegaba de la mano de Suspiria, la revisión del clásico de Dario Argento que cuatro décadas más tarde se ha encargado de reinventar Luca Guadagnino. ¿Os suena su nombre? Pues debería, ya que se trata del director de la excelente Call Me By Your Name.

Una joven bailarina de ballet viaja a una prestigiosa academia de danza en Alemania, pero pronto descubrirá que hay algo raro y siniestro en el lugar…

Si nos ceñimos a la sinopsis del film todo indicaría que nos encontramos ante un remake pero estamos ante algo mucho más grande. Prácticamente una hora de metraje dan para mucho, y Guadagnino muestra su estética y bella, a la par que perturbadora, puesta en escena, con un ojo puesto en el clásico pero con una libertad para reinventarlo.

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Atención al montaje en paralelo de las secuencias de baile, que son una absoluta gozada para todos los sentidos, y a la extraña relación y excelente interpretación que aportan los personajes interpretados por Dakota Johnson y Tilda Swinton. ¡Y qué acto final no apto para todos los públicos y que sin duda va a dar que hablar! Por cierto, hoy nos hemos levantado con la noticia del fallecimiento del padre de ésta última que, aun así, ha recogido su premio y presentado la película en el pase de la inauguración. ¡Todo un ejemplo!

Climax (Gaspar Noé)

La máquina no se detenía y seguíamos en el emblemático Auditori del Hotel Melià para hacer dobelete. Le tocaba el turno a Climax, del siempre polémico Gaspar Noé que jamás deja indiferente a nadie. Y no ha fallado en este aspecto, con una película que ha despertado tanto amor como odio y que, desgraciadamente, he de reconocer que me encuentro en este último grupo.

A mediados de los años noventa, veinte jóvenes bailarines de danza urbana que se reúnen para celebrar unas jornadas de tres días de ensayos. Se alojan en un internado en desuso situado en el corazón de un bosque, hacen su último baile común y luego festejan una última fiesta de celebración alrededor de una gran fuente de sangría. Pronto, la atmósfera se vuelve eléctrica y una extraña locura los atrapará toda la noche. Les parece obvio que han sido drogados, pero no saben por quién o por qué.

Una película que fácilmente podríamos dividir en dos partes, al igual que con su mítica Enter the Void, y que de nuevo busca (y encuentra) la polémica que ya recogió con Love. Lo que comienza como prácticamente un videoclip musical de indudable contundencia visual, sonora y artística (impecable el trabajo de cámara y planificación de planos/montaje) termina siendo un (mal) viaje de LSD que estalla en violencia y sexo, desatando los instintos más animales y salvajes del ser humano.

Personalmente me sobra tanta polémica gratuita y de dudoso gusto así como un exceso de ego que puede terminar por desesperar e inquietar al espectador más curtido. Esta vez no, Gaspar.

The field guide to evil (Ashim Ahluwalia y Can Evrenol)

Y dimos la jornada cinéfila por terminada con el visionado de The Field Guide to Evil, una película de episodios en la que se exploran los mitos, la cultura y el folklore desde el punto de vista de varios directores de cine fantástico y de terror y que, como suele ser habitual en este tipo de producciones, tiene más de un altibajo en su desarrollo.

El problema en esta ocasión es que prácticamente ninguno de los seis episodios resulta realmente ni interesante ni terrorífico, resaltando por encima del resto el firmado por Can Evrenol (Baskin y Housewife), comenzando la película de forma regular, para continuar mostrando una mejoría y terminar encontrando una suerte de comedia involuntaria (o eso suponemos) que ha levantado más de un aplauso y risas en el Retiro. ¡Como somos en Sitges!

En fin, esto no ha hecho más que comenzar y mañana… ¡Más y mejor!

¡Qué siga la fiesta del cine fantástico!

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