Un mapa de la novela negra contemporánea


El mercado editorial está saturado de ellas. Cada mes una avalancha sepulta a los lectores bajo una inabarcable constelación de novedades. Y, sin embargo, no parece que su momento dulce vaya a detenerse. Efectivamente, hablamos de los libros policiacos, de crímenes, de detectives… ¿Y qué nos proponemos? Algo muy humilde (o no tanto): proponer un mapa de la novela negra contemporánea.

Pero, más allá de una lista de lo que no te debes perder, de las novedades o de los imprescindibles, desde aquí planteamos otra alternativa. ¿Por qué no rehuir el listado de nombres y obras, al menos parcialmente? Y, como contrapartida, ofrecer un pequeño criterio a partir del cual clasificar a los autores. En definitiva, un mapa de la novela negra contemporánea que guíe al posible lector a través del denso follaje.

El criterio por el cual organizaremos nuestro mapa es uno que tiene muy en cuenta tanto el tipo de relato como el ambiente en el que se desarrolla la investigación. Uno en el que la intriga y el diseño del personaje sean considerados. Un criterio lo más inclusivo posible, que da como resultado tres posibles categorías. A saber: la tendencia anglosajona, la vertiente nórdica y la propuesta mediterránea.

1. La tendencia anglosajona

Por tendencia anglosajona entendemos aquellas novelas de raigambre bien británica, bien estadounidense. ¿Qué rasgos definen esta categoría? Un marcado peso de la investigación criminal en la narración, una exploración nada superficial de los bajos fondos y una tipología del investigador muy concreta. La tendencia anglosajona basa su crédito en la potencia de los puntos de giro en la trama, en la aspereza moral de los ambientes transitados y en el arquetipo del tipo duro como detective protagonista.

Autores estadounidenses

Dennis Lehane

Pero esto está lejos de ser un patrón cerrado, al menos en los ejemplares más interesantes. En la costa yanqui encontramos dos sabuesos como Michael Connelly o Dennis Lehane. El primero, creador del detective Harry Bosch, es un notable representante del noir americano, ese hard-boiled que acuñaron Chandler o Hammett. El segundo llama la atención por dos razones: las adaptaciones de algunas de sus novelas (brillantes como ‘Mystic River’ o no tanto, como ‘Vivir de noche’), y su serie de Kenzie y Gennaro, fantásticas buddy novels en las que predomina la relación personal entre los detectives protagonistas, Patrick Kenzie y Angie Gennaro.

Representantes británicos

John Banville (o Benjamin Black)

En la costa británica nos topamos con, por ejemplo, Ian Rankin. El creador del escocés John Rebus es un digno traductor de la novela negra más dura de Estados Unidos al contexto de un turbio Edimburgo. O con John Connolly, hábil alquimista de los géneros negro, de terror e incluso fantástico. Pero destaca por encima de todos Benjamin Black. Este autor no es otro que John Banville bajo pseudónimo. Un autor a las puertas del Nobel que se disfraza de escritor de policiacos. Un retrato neblinoso del Dublín de los cincuenta propias de un autor de primera. Tramas no muy enrevesadas, ya que a Banville parece preocuparle poco el crimen en sí. Una propuesta de primera categoría para amantes (y no amantes) del género.

2. La vertiente nórdica

Frente al predominio de la acción de la perspectiva anglosajona, la vertiente nórdica aporta un toque existencialista a un mapa de la novela negra contemporánea. Sin despreciar la investigación criminal, el noir nórdico explora otros ámbitos. Por ejemplo, la dimensión psicológica y moral. Una dimensión cristalizada en investigadores meditabundos y retraídos, quienes verbalizan en discursos internos o en conversaciones con otros este tipo de disquisiciones. Podríamos afirmar que si la tradición anglosajona privilegia la acción, en la nórdica hay mucho espacio para la reflexión.

Jo Nesbo

De entre la pléyade de escritores que vienen del frío podríamos destacar a uno: Jo Nesbo. El autor, músico además de escritor, es el creador del policía Harry Hole, de Oslo. Además de las intrigas de las novelas, el perfilado de Hole como personaje central reviste mucho interés. Su vida familiar, sus relaciones sentimentales y su círculo de amigos suscitan reflexiones que transitan en paralelo (o entremezcladas) con los sucesos criminales.

Henning Mankell

Pero el gran padre blanco de la novela negra nórdica es el ya fallecido Henning Mankell. Originario de Suecia, Mankell dio vida al ya legendario Kurt Wallander. El inspector Wallander es el prototipo de esa clase de investigadores que mezclan en su cotidianidad la resolución de crímenes y la reflexión sobre la sociedad actual. La calidad de la prosa y la humanidad del espíritu hacen de Mankell una de las grandes referencias de la novela negra contemporánea, aun cuando ya no está.

3. La propuesta mediterránea

Un mapa de la novela negra contemporánea debe tener en cuenta un tercer tipo de planteamiento. Frente a la acción y la reflexión, ¿qué rasgo distintivo aporta la tradición llamada aquí mediterránea? Haciendo un cajón de sastre un tanto amplio, las novelas negras procedentes de España, Italia, Grecia o incluso Latinoamérica (forzando un poco el apelativo) proponen una descripción del color y del ambiente de la sociedad donde las tramas tiene lugar.

Andrea Camilleri

El padre espiritual de esta tendencia es, por supuesto, el español Manuel Vázquez Montalbán, creador de detective Pepe Carvalho. En el panorama actual podemos destacar tres dignísimos herederos de esa tradición. Son el italiano Andrea Camilleri, el griego Petros Márkaris y el cubano Leonardo Padura.

Petros Márkaris

Camilleri es el autor de Salvo Montalbano, comisario de una provincia semejante a Sicilia. Markaris está detrás de Kostas Jaritos, otro comisario, esta vez de Atenas. Padura es el responsable de Mario Conde, policía y bibliófilo de La Habana. ¿Qué tienen en común los tres universos narrativos? Una importancia capital del ambiente en el que se desarrolla la trama. De esta manera, la cultura autóctona, la comida, las peculiaridades entre relaciones personales, los asuntos políticos, las mentalidades y los imaginarios, todo se entrelaza de manera que, en muchas ocasiones, la resolución del caso parece, casi, lo de menos.

Leonardo Padura

Es llamativo el número de veces que Conde, el detective de Padura (uno de los mayores estilistas de la novela hispanoamericana actual, por cierto), come y bebe con su reducido círculo de amistades. El detalle de esos banquetes es un signo característico de sus novelas, al igual que los platos que prepara Montalbano. Otro ejemplo: Jaritos se pasa gran parte de sus novelas embotellado en atascos en las atestadas calzadas atenienses, y eso sucede una y otra vez. La imponderabilia de la que hablaba Kapuscinski es el verdadero eje del relato: lo que importa es la vida en esas comunidades. Y claro, de vez en cuando hay crímenes. Los cuales deben ser investigados. Es ese marco donde se sitúa la propuesta mediterránea.

Un mapa de la novela negra contemporánea… Por completar

La cartografía, como todo el mundo sabe, es una disciplina en permanente construcción. Sus objetos, los mapas, son revisados, actualizados, constantemente, a la luz de nuevos conocimientos y puntos de vistas. Un mapa de la novela negra contemporánea se somete al mismo principio.

Sirva este texto, por lo tanto, como espacio de debate sobre el que proponer, discutir, reivindicar o criticar. Por supuesto, a este mapa le faltan muchos países, y es posible que los que están tengan las fronteras equivocadas. Quien quiera participar de su elaboración será más que bienvenido.

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