Memorias de un Zombie Adolescente


¿Quién dice que en un apocalipsis zombi no surge el amor? Seguro que nadie lo ha dicho nunca, pero ya me entendéis. Por causas desconocidas la humanidad se ha visto comprometida por un virus muy chungo que, sorpresa, ha convertido a buena parte de la raza humana en zombis. Hasta aquí nada raro. Podríamos estar hablando de muchas películas. Pero la novedad está en que los zombis en cuestión tienen un poco de conciencia y están aburridos de ser zombis. Básicamente esta sería una buena introducción para hablar de Memorias de un Zombie Adolescente.

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Era una película que tenía pendiente desde el día que se estrenó, pero por varios motivos nunca encontraba el momento. Finalmente vi la luz y me fui al cine a verla. No sabía muy bien qué me iba a encontrar la verdad, pero había varias posibilidades: drama con altos niveles de azúcar, peli chorra a lo Scary Movie, o peli de acción donde nunca faltan balas. El resultado fue un poco de esto y de lo otro. En la película predominan los soliloquios (ya sabéis, esas conversaciones internas que se hacen en segundo plano), ya que los zombis no hablan. R, interpretado por nuestro “skin” Nicholas Hoult, es un cadáver que aporta una visión muy curiosa del mundo zombi. Frases como “dios por qué tenemos que caminar tan despacio” hacen de la película una historia divertida. R está harto de ser zombi, no le gusta andar sin sentido por el aeropuerto donde “vive” y no disfruta de un buen cerebro para comer (pero tiene que hacerlo). Y vosotros os preguntaréis: ¿si no le gusta comerse a la gente por qué simplemente no deja de comer? Buena pregunta, pues porque sino se convertirá en un ser esquelético con muy mal carácter. Aquí os dejo los primero 4 minutos de la película donde podréis haceros una idea. Vale la pena os lo aseguro ; )

Por otra parte, los humanos supervivientes se han atrincherado tras un muro de varios metros de altura sobreviviendo como pueden. El miedo les hizo confiar la seguridad a un militar, interpretado por el genial John Malkovich, cuyo lema es: si ves a un zombi, dispara. Pero para mantener a la comunidad es necesario salir al exterior en busca de medicamentos, comida, etc. Julie, la hija del militar, es una de las personas que se encargan de buscar suministros y en su caso, será la encargada de dar el toque femenino a esta historia. Nuestra chica protagonista, interpretada por la actriz Teresa Palmer, será la que desencadenará algo extraño en R.

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Mientras R y sus amigos buscan algo para comer, encuentran por casualidad al grupo de Julie. Los zombis hacen su trabajo y llenan el estómago, pero R se queda como atontado al ver a Julie. Para procurar que los demás no la devoren, R la protegerá y cuidará de ella dando pié a una serie de situaciones muy divertidas. Es curioso ver como un zombi repite en su interior “no le des mal rollo, no le des mal rollo” una y otra vez para que la chica no se asuste. Así comenzará su relación de amistad.

La historia en general es muy sencilla, pero hay muchos elementos que hacen de esta película una trama entretenida y divertida. Son buenos actores y por primer vez exponen un punto de vista inexistente en las demás películas de zombis. Personalmente pasé un buen rato en el cine y se me pasó el tiempo volando. Visto lo que hay en la cartelera, Memorias de un Zombie Adolescente es una buena propuesta para una tarde o noche de cine.

No cometáis mi error de ir a ver Combustión… Os quedaréis muertos en el cine.

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