‘Black Panther’, Bienvenidos a Wakanda


Marvel sigue dando alegrías a todos los seguidores de su universo cinematográfico, también conocido como MCU, en esta tercera fase, en la que siguiendo una clara evolución, han intentando explorar nuevos caminos narrativos sin olvidar su evidente perfil de generador de potentes blockbusters.

Los ejemplos más recientes de cintas de aires místicos como Doctor extraño (Scott Derrickson, 2016), la juvenil Spider-man: Homecoming (Jon Watts, 2017) o Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017), que agitó de tal manera su propia franquicia, que acabó por reinventarla.

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Y así nos llega este año la notable Black Panther, que se aleja lo suficiente de la línea habitual del estudio para conseguir una identidad propia, de carácter afroamericano, utilizando las herramientas del thriller y con una carga política muy potente. Como no podía ser menos.

¿De qué va Black Panther?

La película nos lleva hasta la tierra de Wakanda, una ciudad oculta, que bien podría ser definida como la Atlantis africana, en la que los avances científicos y tecnológicos se fusionan con su cultura más antigua gracias al Vibranium.

Tras la muerte del padre del protagonista, T’Challa (Chadwick Boseman) regresa a su hogar para recoger el testigo de la corona. Para ello, deberá pasar una serie de dificultades y enfrentamientos que le llevarán a poner en peligro el futuro de su nación. Es ahí donde entrará en escena un nuevo villano, Killmonger (Michael B. Jordan), que movido por la venganza, tratará de hacerse con las riendas de Wakanda enfrentándose al nuevo rey.

Equipo técnico de Black Panther

El trabajo de Coogler a la dirección resulta intachable, así como el guión co-escrito junto a Joe Robert Cole está a la altura (e incluso por encima) de la mayoría de este tipo de producciones. Aunque al final adolece de lo mismo que tantas otras por el exceso de duración que le llevan a las dos horas y cuarto de metraje.

Sin embargo, en líneas generales su sentido del ritmo es más que notable, y no se olvida en prácticamente ningún momento que esto es una película de superhéroes, regalándonos algunas secuencias de lucha y acción visualmente espectaculares, y con el toque justo de humor que necesita su propuesta. Algo que, sinceramente, se agradece.

Si ya demostró su valía en la excelente Creed: La leyenda de Rocky (Ryan Coogler, 2015), aquí confirma definitivamente sus credenciales como cineasta.

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Reparto

En lo referente al reparto de la cinta, mucho más coral de lo habitual en aventuras solitarias como esta; el nivel es sobresaliente, e incluso me atrevería a decir que el propio T’Challa (el Black Panther de Chadwick Boseman) resulta eclipsado por sus compañeros.

Si en Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017), el papel de la mujer se realzaba y reivindicaba de forma tan necesaria como magistral, en esta ocasión actrices de la talla de Lupita Nyong’o, Danai Gurira, Letitia Wright o la mítica Angela Bassett logran unas cuotas de protagonismo muy destacado.

También me gustaría destacar los roles de Andy Serkis y Martin Freeman, aunque por distintos factores. En el caso de Serkis, habitualmente «escondido» tras un trabajo de motion capture, os puedo asegurar que firma muchos de los mejores momentos del film, demostrando su innegable talento como actor. Mientras que Martin Freeman, sin negar su reconocida valía, me queda cierta sensación de personaje desaprovechado.

Y me dejo para el final lo que, personalmente, me parece lo mejor de la película: el Killmonger de Michael B. Jordan, actor fetiche de Coogler, que se convierte en un villano capaz de seducir a la audiencia e incluso simpatizar con sus acciones. Uno de los grandes aciertos.

Mucho que destacar del equipo técnico

No me gustaría acabar esta crítica sin citar la banda sonora de la película, con la intensa partitura de Ludwig Göransson otorgándole eco sonoro a todo el potencial visual de Wakanda y aportando un ritmo frenético a todas las set pieces de acción, así como a las canciones del músico Kendrick Lamar, capaces de hacernos bailar en la butaca.

Sería injusto olvidarse también del gran trabajo de fotografía de Rachel Morrison, brillando con luz propia especialmente en todas las localizaciones africanas, así como del vestuario de Ruth E. Carter, que bien probablemente merecería un Oscar.

Y es que a nivel técnico hay mucho que destacar, si bien es cierto que en algunas ocasiones su exceso de croma y efectos visuales pueden llegar a saturar al espectador, e incluso dar cierta sensación de videojuego o artificio. Siempre, eso sí, sin llegar a los abusos de los que fuimos testigos recientemente en la Liga de la justicia (Zack Snyder, 2017).

En conclusión…

A pesar de lo que algunos nos quieren hacer creer, Black Panther no es una película perfecta, de hecho ni siquiera la considero la mejor película de Marvel hasta la fecha. Aún así, consigue ser un soplo de aire fresco dentro del género de los superhéroes, cada vez más prolifero en la industria cinematográfica.

También es una excelente presentación en sociedad y de forma individual de uno de los personajes que están llamados a ocupar un rol muy importante en la próxima Vengadores: Infinity War (Anthony y Joe Russo, 2018), para la que apenas nos quedan unos meses de espera.

Sin llegar a la altura de lo que supuso para la MCU Capitán América: el soldado de invierno (Anthony y Joe Russo, 2014), estoy plenamente convencido de que nos esperan grandes aventuras en Wakanda a las que no pienso faltar.

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