Analizamos la cuarta temporada de ‘Black Mirror’


Black Mirror volvió este 29 de Diciembre con una cuarta temporada producida por Netflix. La espera fue ardua y larga. Pero tras un año y tres meses de espera, los ansiosos fans han podido disfrutar de nuevo de su futuro utópico preferido, o más bien, futuros. La serie no pudo haber acabado con mayor nota en su tercera temporada, con muchos de su episodios aclamados por la crítica y algunos como “San Junipero” recibiendo una gran cantidad de premios y galardones. Después de tres temporadas de verdaderas genialidades, llegó el momento de ver si esta nueva etapa podría alcanzar los estándares que tan alto habían sido situados.

Como muchos de vosotros sabéis, Black Mirror utiliza un formato poco convencional, creando una historia completamente diferente para cada episodio, sin más relación los unos con los otros que pequeños guiños que aparecen en el decorado. Por esta razón resulta difícil analizar una temporada de la serie en conjunto, ya que además de cambiar la historia por completo, en ocasiones varían radicalmente el estilo y tono de la serie.

Captura de “Nosedive”, 3º temporada 1er capítulo

La serie apareció en el radar de los críticos en la primera temporada, en la que en el capítulo piloto, un criminal intenta hacer que el primer ministro británico tenga sexo con un cerdo delante de todo el país.

Poco a poco Black Mirror se ganó fama de presentar sociedades que habían alcanzado un extremo impensable para el espectador, además de criticar el papel que la tecnología estaba empezando a adquirir en nuestras vidas.

La estructura de las historias varía demasiado para resumirlas, pero todas tienen en común un elemento: la “falsa tecnología”. En cada episodio se presenta tarde o temprano un aparato que muchos consideran de ciencia ficción, pero implementado de tal forma que parece casi una realidad.

Los aparatos abarcan una gran variedad de ámbitos: desde videojuegos de realidad virtual hiper-realistas, hasta un servicio que crea una copia idéntica de tus seres queridos fallecidos. Toda esta “falsa tecnología” lleva detrás tantísimas horas de pensamiento que en ocasiones hasta parece como algo que la humanidad realmente haría si tuviese la capacidad.

Análisis de la cuarta temporada de Black Mirror

La cuarta temporada cuenta con seis episodios de una hora cada uno siguiendo con el formato que impuso Netflix al comprar la serie del “Channel 4”.

A simple vista se puede observar claramente que esta temporada no ha reparado en gastos, y tiene un presupuesto muy superior a entregas previas.

Black Mirror es una serie que en ocasiones requiere ciertos efectos visuales o ediciones para poder transmitir todo lo que necesita, y mientras que en previas temporadas la edición y la implementación de la “falsa tecnología” ha sido impecable, ahora encontramos más elementos a parte de móviles falsos, como naves espaciales o robots asesinos, para que los guionistas puedan mover la historia por escenarios cuan complicado deseen.  

Los actores y localizaciones varían entre americanos y británicos, los acentos, aunque a veces fuertes, son fáciles de entender para aquellos que la veáis en versión original.

Capítulo 4×1: USS Callister

USS Callister es el episodio que abre la temporada, aunque gracias al formato de Netflix, se puede empezar por el sexto episodio desde el primer segundo, aunque no se que clase de maniático haría eso.

Desde que apareció el trailer estaba claro que el episodio haría un homenaje a la serie Star Trek con sus vestuarios escenarios y esa gran nave espacial.

Videojuegos de realidad virtual, un hombre enloquecido, personas atrapadas en su locura… Es una historia interesante, y aunque el capítulo funciona bien como un episodio de Black Mirror, está lejos de ser lo más “profundo” de la serie. Pero se podría decir que hace bien su función de gancho para no atosigar demasiado a posibles nuevos espectadores.

Capítulo 4×2: Arkangel

Arkangel es uno de los episodios que más se parece a lo que hemos visto anteriormente en la serie.

Una madre inscribe a su hija en la prueba de un nuevo producto que le permitirá conocer en todo momento su localización y estado de salud, además de ver lo que ella ve.

Al igual que hemos visto antes, esta idea parece ciencia ficción, pero el segundo episodio radica principalmente en criticar a aquellos padres sobreprotectores, que sin saberlo y quererlo, están perjudicando a sus hijos.

Personajes fuertes y un estilo sencillo y tranquilo hace de este un episodio muy sólido.

Capítulo 4×3: Crocodile

Crocodile… Qué decir del tercer capitulo… En mi opinión los guionistas quisieron meter demasiado en muy poco espacio.

Una mujer que hace años formó parte de un homicidio involuntario se ve envuelta en una investigación con un aparato que puede mostrar recuerdos en una pantalla.

En papel suena bien, la premisa parece interesante y podría dar mucho de sí, pero por desgracia la trama se centra demasiado en las partes más mundanas, o al menos las partes que ya hemos visto mil millones de veces en otras películas y series, como el asesinato.

No es un mal episodio, pero se podría calificar como uno de los menos fuertes de Black Mirror.

Capítulo 4×4: Hang the DJ

Hang the DJ es uno de los capítulos que más ha gustado a la audiencia.

Trata de una sociedad que vive tras unos gigantes muros. En ella, las vidas de las personas están determinadas por un sistema que les dice con quien salir y por cuanto tiempo.

De nuevo volvemos al modelo tradicional de la serie que tanto gusta. Gente cuyas vidas están completamente condicionadas por una pantalla y no parecen hacer nada por evitarlo.

Una gran crítica a las aplicaciones de citas y una historia de amor de las románticas hacen de este uno de los episodios más celebrados de la temporada.

Capítulo 4×5: Metalhead

Y llegamos a la recta final con Metalhead. Un capítulo completamente en blanco y negro, en él se nos presenta distopía en el que la humanidad ha sido diezmada por lo que parecen ser unos perros de metal con escopetas por brazos.

Una mujer, tras perder a sus compañeros, ha de arreglárselas para volver sana a su hogar. La premisa de por si no te va a hacer perder la cabeza, pero la forma en la que se lleva es aun peor.

Parece una simple película de tiros, disparos y explosiones con robots asesinos demasiado pequeños, pocos tiros y sin presupuesto para explosiones. Esto no debería ser malo, al fin de al cabo estamos viendo Black Mirror, no “Terminator”. Pero la forma en la que el guión mueve la historia parece demasiado vacía: no hay diálogo, en ningún momento se explica la naturaleza de los robots… lo único que se puede ver es como una señora huye del robot que la quiere matar durante 50 minutos.

Capítulo 4×6: Black Museum

Black Museum, la joya de la corona. Si algo se puede decir de esta temporada es que sabe dejar lo mejor para el final.

El capítulo narra la historia de una mujer que al parar a repostar su coche se encuentra con este “Black Museum”, un museo del crimen. En él, el dueño le muestra y explica de dónde vienen algunas de sus exhibiciones.

El capítulo emocionó a muchos fans, debido a que dentro de las vitrinas había muchos guiños de otros episodios de la serie, saciando sus ansias de un universo conectado de Black Mirror a lo Marvel. Pero no solo con eso se constituye un buen episodio.

Este capítulo funciona como una recopilación de tres historias breves que parece que no eran lo suficientemente extensas para un capítulo propio. Pero esto lo convierte en algo mejor, mucho mejor ya que con este formato se eliminan problemas como el del tercer capítulo: Crocodile, en el cual la idea era demasiado simple como para extenderla los 50 minutos.

Consigue que los personajes evolucionen tanto en la historia principal como en las subtramas, haciendo interesante ambas. No spoilearé ningún relato, pero van de interesantes a claustrofóbicos de una forma perfecta.

Sin duda Black Museum es uno de los mejores episodios de la cuarta temporada y de Black Mirror en conjunto, que además representa la serie genialmente.

Conclusión de la cuarta temporada

La cuarta temporada de Black Mirror sin duda está caracterizada por altibajos. Y esto puede que sea lo que la ha perjudicado más frente a los críticos, después de tres temporadas casi impolutas la cuarta entrega ha querido experimentar más con el formato clásico.

No creo que esta sea la peor temporada de la serie, como tantas otras personas la han calificado. Por supuesto está lejos de ser la mejor, pero al fin de al cabo las series han de evolucionar, y la única forma de hacerlo es mediante la experimentación.

Probar tus límites, ver tus barreras, darte cuenta de tus virtudes y defectos, y ninguna serie debería ser criticada por eso.

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