‘David Lynch: The Art Life’, su retrospectiva más allá del cine


DAVID LYNCH

Queda muy poco para  el retorno de ‘Twin Peaks’, uno de los eventos seriéfilos más esperados de los últimos 27 años, que se dice pronto. La serie del genio despeinado que triunfó en los 90 vuelve con su tercera y última temporada el próximo 21 de mayo. Mientras tanto, Lynch nos ha sorprendido con David Lynch: The Art Life, un documental que, como es usual, rompe con cualquier expectativa.

Asimismo, la obra ha sido abordada por varios directores. Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergard-Holm han sido los encargados de dar forma a este ejercicio reflexivo del autor en cuerpo y alma con el arte. Y, como no, el propio David Lynch ha estado muy implicado en el proyecto, hasta el punto de que varias de las piezas musicales que podemos escuchar a lo largo de la cinta son de creación propia.

En esta ocasión, nos sorprende al mostrar sus inicios en el arte, muy independiente de su cine y más enfocado en su vocación como artista plástico.

Si lo que buscáis es un bombardeo de referencias a ‘Mulholland Drive’ o entrevistas con multitud de actores y directores del mundo de Hollywood, probablemente os decepcione.

Intimidad, arte y cigarros

En efecto, ‘David Lynch: The Art Life’ no tiene ambiciones. Nos muestra un relato intimista en la enigmática y pausada voz de David Lynch, mientras este se dedica a mancharse las manos de pintura o a esculpir con arcilla sobre letras hechas de alambre.

Cigarrillo tras cigarrillo, Lynch nos habla de la relación con sus padres y su infancia en Minnesota. Es interesante cómo aborda el hecho de que sus padres siempre se llevasen bien y nunca discutieran, especialmente porque generó en él cierta sensación de incomodidad. Todo esto, más los continuos traslados de aquí para allá, provocó en el joven Lynch multitud de problemas emocionales. Por ello, el padre de un amigo lo convenció de canalizar estos problemas y adentrarse en el mundo de la pintura.

Con el tiempo, se ha especializado en el arte orgánico; cualquier tipo de elemento material (o no, como pudimos ver en Cómo diseccionar a un pez) es útil en el momento en que le evoque algo. Palos de madera, pasta de arcilla, alambres o agua son solo algunos de los elementos que componen la creación pictórica de Lynch.  Así, al observar sus obras, del mismo modo que ocurre con su cine, nos traslada a una realidad misteriosa, oscura y llena de matices.

Un David Lynch polifacético

Al mismo tiempo, mientras iba especializándose en la pintura, también realizaba sus trabajos en la fotografía. Pero, ¿cómo llegó un artista amateur a ser el afamado director que conocemos hoy? Pues para ello, y muchas otras anécdotas que, bien por la intensidad de sus palabras, o bien por el hecho en sí, es necesario ver este trabajo que cuida hasta el mínimo silencio.

Como podemos ver, toda la vida del creador de ‘Terciopelo Azul‘ ha estado invadida en cada rincón por el arte. Un arte, desde luego, especial y carismático, que conforman el trabajo de una vida: David Lynch: The Art Life.

Cuadro de David Lynch

Anterior Power Rangers, una nueva saga para una nueva generación
Siguiente Nuestra experiencia en 'Horror Movie Escape Room' de Sitgeskape

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *