Dom Hemingway, caradura y poeta


Si el cine fuese matemática pura y el resultado de una teoría exacta, Dom Hemingway sería un buen film de pies a cabeza, sobretodo por lo que se refiere a esa regla que se dice que «una película tiene que captar tu atención en los primeros dos minutos».

Dom Hemingway_Poster

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Primera imagen; primer plano de Jude Law (que interpreta a Dom Hemingway). Primera acción; sexo oral. Primer diálogo; un discurso exquisitamente elocuente que Dom recita y que se puede resumir en un sólo concepto; Oda a su propio pene. Y todo lo demás es el resultado de sumar el humor inglés, unos diálogos muy bien paridos, un estilo de dirección de fotografía muy marcado y un antagonista fuerte que representa el éxito y el fracaso a la vez (sobretodo el fracaso).

Señores, vean el trailer de Dom Hemingway, pero sobretodo, vayan a verla a las salas de cine. Si podéis en versión original, pues el acento de canalla inglés es un puntazo del personaje.

Richard Shepard, el director de la película, es muy fan de los personajes excéntricos, pero Dom Hemingway definitivamente se lleva la palma. Es violento, caradura, egoísta, machista, narcisista, déspota y un poeta. Es el antagonista que todos queremos ver triunfando, y en eso se centra todo. Dom Hemingway es un criminal que ha cumplido su condena por no delatar a sus superiores, y ahora tiene sed de venganza y de recompensa. En este intento de camino hacia el éxito le acompaña su fiel escudero (es una manera graciosa de hablar, sólo es su mejor amigo y socio), interpretado por el gran Richard E. Grant. Además también hay un pequeño pero importante papel interpretado por nuestra queridísima Emilia Clarke (es la hija de Dom Hemingway).

Dom-Hemingway-over-the-shoulder

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No sabría con qué escena quedarme de toda la película, porque hay varias que tienen mucha fuerza. Supongo que elijo todos esos momentos cómicos en cámara lenta con una banda sonora que le da mucho el pego al personaje. Como la del principio, cuando éste sale de la cárcel; Dom Hemingway aparece erguido delante de lo que fue su prisión durante años, con su traje de gañán y sus zapatos de punta, sus patillas y su sonrisa de triunfador, encendiéndose un puro con los presos de fondo, mientras éstos tiran papel higiénico por las ventanas y le dedican una ovación mientras corean su nombre. Genial. También me enamoré de la última escena, una prueba en la que Dom Hemingway se ve metido…aunque esta no os la voy a explicar.

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La historia es muy clásica; un bala perdida que en su día fue alguien y de repente todo cambia, y tiene que luchar por recuperar esa posición. O algo de lo que tenía. Obviamente el personaje evoluciona, porque pasa por varias consecuencias de su suerte pésima, llámale destino, vida o karma. Jude Law me sorprendió gratamente en la película, bordando su personaje y dándole una fuerza que le hacía salir de la pantalla. Extraordinario.

Dom y el niñato

Y sé lo que dirán los que quieran hacer mala crítica de la película; al personaje le ocurre siempre lo mismo, tiene mala suerte continuamente y se hace repetitivo. Amigos, es esta repetición de malos sucesos lo que terminará culminando en la evolución del personaje. La excentricidad del personaje y su manera de hablar, es más que suficiente para que la película no se te haga larga. Y también hablarán de los títulos o los pantallazos en rojo que muchas veces aparecen en medio de la película. «Eso es de Tarantino». Señores, el rojo es un color primario, no lo inventó Tarantino. Ni nadie. He visto que en Imdb le han puesto un 6,3 de nota. Yo le pondría como mínimo un 8. ¡Venga, que se estrena el 23 de mayo!

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