‘Fleabag’: habla claro y serás escuchado


Fleabag es gamberra, malhablada, sexual y problemática. Su protagonista es una mujer (con ese nombre es difícil de adivinar), pero poco tiene que ver con los personajes estereotipados y planos que se han presentado tantas veces en la ficción televisiva. Y menos mal. En definitiva: no es una serie para mujeres, es una serie sobre mujeres.

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Phoebe Waller-Bridge es la actriz que da vida a la protagonista, Fleabag. Es una mujer con los treinta años recién cumplidos. Pero aquí no se hablará de la famosa “crisis de los 30“. Fleabag no se preocupa de seguir soltera, de que su relación con su padre sea un desastre y de que su hermana no soporte un abrazo suyo. Se preocupa por sacar adelante su negocio ruinoso, por saciar sus necesidades físicas y por ligar con un extraño en el autobús.

La cuarta pared

Al igual que Elliot en Mr. Robot, Fleabag también se dirige al público directamente. Pero hay ciertas diferencias. Gran parte de la primera temporada de Mr. Robot (tal y como se explicó en este artículo) se contó a través de los ojos de su protagonista. Pero, también había escenas y elementos de la historia que no tenían (al menos, directamente) nada que ver con él.

Fleabag, por otro lado, se cuenta únicamente desde su perspectiva. Prácticamente todos sus pensamientos son compartidos con la audiencia, rompiendo en mil pedazos la cuarta pared que nos separa. Además, todos los momentos importantes de su pasado se reflejan en forma de flashback.

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Es una de las cosas que hace que la serie sea tan única. Waller-Bridge, especialmente conocida por su papel en Broadchurch, tiene una presencia carismática, atrayente, pero complicada. Cada vez que mira a cámara, el tiempo se para. Sus declaraciones son obscenas y crudas. Muchas veces hilarantes, otras veces deprimentes.

Aunque las comparaciones sean odiosas, se podría decir que es una versión triste, pero franca, de la famosa Bridget Jones. Eso es. Es una Bridget Jones que no tiene tiempo de escribir en un diario, por lo que lo dice directamente.

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Es una fórmula que funciona. En House of Cards, por ejemplo, no lo utilizan con demasiada frecuencia porque saben que no tiene el mismo efecto. El momento en el que Frank Underwood mira a cámara tiene que mantenerse tenso y poderoso, por lo que no puede repetirse demasiadas veces.

En este caso, el objetivo no es ese. La serie se podría resumir como un estudio de la vida y personalidad de una única persona. Muchos alegan que la razón escondida por la que habla a la audiencia es porque, en el fondo, necesita desesperadamente a alguien que la escuche y la entienda.

Sus relaciones

Fleabag tiene problemas con mucha gente: todos los hombres con los que se acuesta, su viudo padre… Incluso tiene una curiosa tendencia a robar cosas. “Cosas”, sin mayor detalle, para no descubrir una parte importante de la trama. Pero, para ella, las relaciones más complicadas son aquellas que tiene con otras mujeres.

Hay tres mujeres fundamentales en la historia, además de la propia Fleabag, y son su hermana, su madrastra y su mejor amiga, Boo. Cada una de ellas tiene una personalidad distinta, que choca frontalmente con la de la protagonista. No se puede terminar este apartado sin alabar el maravilloso trabajo que ha hecho Olivia Colman, compañera de Waller-Bridge en Broadchurch, actuando como madrastra.

La representación de la liberación de la mujer

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Sexo, humor ácido y risas en su justa medida. Fleabag lo tiene todo. Es la representación de la liberación de la mujer.

No somos perfectas, somos personas. Se lo dijo Thelma a Louise: “Siempre has estado loca, pero es la primera vez que te dejan expresarte“.

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