‘Gorrión Rojo’, desde Rusia con ¿amor?


Llega a nuestras carteleras la enésima colaboración entre el director Francis Lawrence y la actriz Jennifer Lawrence, quienes ya trabajaran juntos en las tres últimas entregas de la adaptación cinematográfica de la exitosa saga juvenil literaria “Los Juegos del Hambre”.

En esta ocasión nos presentan ‘Gorrión Rojo’, un thriller intenso, gélido y salpicado de cierta polémica por lo explícito de algunas de sus secuencias, con el género de espías como telón de fondo y esas peculiares relaciones entre rusos y estadounidenses en plena guerra fría. Una adaptación de la novela del mismo título, escrita por Jason Matthews, ex-oficial de la CIA, lo que le otorga a priori, una veracidad y un conocimiento mayor que el que podría aportar por si mismo su guionista, Justin Haythe.

¿De qué va Gorrión Rojo?

La cinta explica la historia de Dominika Egorova (Jennifer Lawrence), quien es reclutada contra su voluntad para ser un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso.

Dominika aprende a utilizar su cuerpo como arma, pero lucha por conservar su sentido de la identidad durante el deshumanizador proceso de entrenamiento. Hallando su fuerza en un sistema injusto, se revela como uno de los activos más sólidos del programa.

Su primer objetivo es Nate Nash (Joel Edgerton), un funcionario de la CIA que dirige la infiltración más confidencial de la agencia en la inteligencia rusa. Los dos jóvenes agentes caen en una espiral de atracción y engaño que amenaza sus carreras, sus lealtades y la seguridad de sus respectivos países.

El casting de Gorrión Rojo

El punto fuerte lo encontramos en las interpretaciones de ambos protagonistas y la extraña y peligrosa relación que surge entre ellos. Por un lado tenemos a Jennifer Lawrence, con la que reconozco que nunca he tenido demasiada empatía (ni con su faceta personal ni con la interpretativa) hasta su trabajo en Madre! (Darren Aronofsky, 2017), el cual me atrapó por completo y me metió en su propia piel.

En esta ocasión, para su personaje de Dominika, la actriz se desnuda, física y emocionalmente, firmando un personaje frío, violento como jamás le he visto en pantalla y peligrosamente manipulador, para conseguir su objetivo, en un camino ciertamente tortuoso que le sumerge en una constante y sorprendente evolución. Un acierto de casting indudable.

En el otro lado tenemos a Joel Edgerton, por el que siento cierta debilidad, y que como ya ha demostrado en un buen puñado de roles en los que destacaría, por ejemplo, su labor en la excelente Warrior (Gavin O’Connor, 2011) o la notable El Regalo (Joel Edgerton, 2015), en la que también ejercía de director y guionista de la misma. Quizás su interpretación no resulte tan sorprendente como la de su compañera femenina, pero aporta ese toque tan entrañable, melancólico y casi “inocente” que también sabe transmitir con sus expresiones.

 

Pero en esta película no solo destaca el trabajo de sus protagonistas, ya que están perfectamente secundados por una buena cantidad de actores secundarios que aportan los ingredientes necesarios para que nos sintamos atrapados y, casi asfixiados, en nuestras butacas durante su extenso metraje.

El belga Matthias Schoenaerts da vida a Vanya Egorov, el tío de Dominika, que será el detonante de todos los sucesos que tendrán lugar en nuestra historia. Un ruso despiadado, despojado de cualquier atisbo de humanidad, que cada vez que aparece en pantalla será nos hará sentir incómodos con una simple palabra, gesto o acto.

La mítica Charlotte Rampling, estricta y fría como el hielo “profesora” de los “gorriones”, o Jeremy Irons, como el secundario pero imprescindible General Korchnoi no se quedan, precisamente, atrás.

De esta forma, se logra un reparto coral que hace que todos los engranajes y personajes del film funcionen a la perfección.

El equipo técnico de Gorrión Rojo

El trabajo a la dirección de Francis Lawrence es, cuanto menos, notable, consiguiendo mantener el ritmo y la atención del espectador durante sus extensos 140 minutos de metraje y su innegable labor en cuanto a la dirección de actores, siempre inteligentemente situados en los precisos encuadres del cineasta.

Las luces y sombras de la puesta en escena, tratados como un personaje más, son mérito del director de fotografía Jo Willems, quien ya trabajara en su equipo en las anteriormente mencionadas tres últimas entregas de Los Juegos del Hambre. No menos importante resulta la impecable partitura del siete veces nominado al Oscar James Newton Howard, un habitual compañero de ambos técnicos, dejando claro que se conocen y se entienden fácilmente a la hora de dar vida a sus obras.

Poco más podemos añadir sobre Gorrión Rojo que no hayamos dicho ya, así que si lo vuestro son los thrillers de calada político, pero, sobretodo, las películas con calidad, aquí tienes una excelente propuesta.

Advertimos que no resulta de visionado fácil como nos tienen acostumbrado en la mayoría de producciones de Hollywood, por su gélida puesta en escena y pausado ritmo narrativo, así como, especialmente, pero la violencia tan explícita de algunas de sus secuencias, pero creedme, merece la pena el “sufrimiento” que estas nos pueden despertar, y son parte esencial para sumergirnos en una historia y entorno histórico que así lo requiere, con lo que no son fruto la de búsqueda de la simple polémica o de índole gratuita.

Una cita indispensable para cualquier aficionado al género.

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