“Kingsman: El círculo de oro”, la locura continua


Si de algo se distinguen todos los espías famosos ingleses es en su clase, su paciencia, su compostura y su letalidad. Nunca hemos visto a James Bond mal vestido y si viera los trajes de Kingsman seguro que mataría por uno.

Tras cosechar un gran éxito en taquilla con su primera entrega, los caballeros Kingsman vuelven a la gran pantalla para ganarse de nuevo a todos sus espectadores. Algunos os preguntaréis si mantendrá el alto nivel de su predecesora. Podéis estar tranquilos porque la marca Kingsman se conserva en todo su esplendor.

Los primeros minutos ya son de infarto. Sin ninguna explicación aparente vemos a Eggsy combatiendo por las calles de Londres. Si habéis visto la primera película recordaréis que las escenas de acción están llenas de acrobacias, giros de cámara en primera persona y violencia muy explicita. Preparaos para una doble dosis porque en esta segunda parte se han superado.

Haciendo amigos

Uno de los principales alicientes que podéis tener para ir a ver esta película es su amplio reparto, donde podréis encontrar nombres como Channing Tatum, Halle Berry, Elton John, Jeff Bridges, Julianne Moore. Todos ellos se suman a los protagonistas Colin Firth, Mark Strong y Taron Egerton.

La verdad es que muchos de ellos tienen una participación muy fugaz y sentimos no verlos involucrados en las escenas de acción.

De las nuevas incorporaciones hay que destacar el papel de Julianne Moore como villana de esta historia. Interpreta a una mujer con graves problemas psicológicos que afronta el reto de dirigir el mayor cartel de droga del mundo con una actitud feliz feliz y feliz. Me ha encantado verla haciendo este papel.

América Vs Inglaterra

En esta ocasión los agentes Kingsman se ven obligados a visitar a sus homólogos americanos. La comparativa entre ambos servicios de inteligencia resulta muy cómica. En Kingsman son caballeros ingleses y su tapadera es la confección de trajes de alta gama, mientras que los agentes de Statesman son vaqueros que pierden la cabeza por el whisky.

Uno de los detalles que más gracia me ha hecho es la diferencia entre los nombres clave de ambas agencias. En Kingsman optaron por los caballeros de la mesa redonda (Galahad, Perceval, Arthur…) y los americanos por nombres como Whisky, Tequila o Champan. Es divertido ver el contraste entre el carácter impulsivo, espontaneo y agresivo comparado con la paciencia y educación inglesas.

Es una película que recomiendo 100% por su creatividad, por su forma de presentar varios servicios secretos, por su locura y por la elaboración de una trama original e impredecible.

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