Maus, la novela gráfica

La primera vez que oí hablar de Maus fue estando en Washington D.C. con @Wayra. Hablábamos sobre lo muy sobrecogedor e imprescindible que es el Museo del Holocausto que está cerca del Mall de aquella gran ciudad. Ella me dijo que quería comprarse el Maus allí, para que fuera más especial. ¿El Maus? Entonces me contó que era la historia del holocausto nazi contada muy locamente, con ratones, gatos y algunos cerdos. Y que había sido la única novela gráfica ganadora de un premio Pulitzer. Entonces, meses más tarde, me lo compré. Y quedé fascinada.

Maus art spiegelman

Es del año 1992, pero nunca ha dejado de estar en la primera fila de las estanterías de librerías y tiendas. Por eso, amigo lector, si no la conocías este es un buen momento para empaparte de la crudeza y honestidad de Art Spiegelman, su autor.
Maus es en realidad la historia del propio autor, y de cómo su padre le contó su vida desde 1935 hasta la liberación de los campos de concentración. Su padre, Vladek, era judío, como él mismo y toda su familia. En el universo de Spiegelman, los judíos son ratones y los alemanes son gatos. También están los polacos, que son cerdos, y alguna que otra rana francesa. Aún así, y utilizando estas metáforas un poco fantasiosas, la historia de Artie se diferencia de muchas otras por lo realista e íntima que resulta, y por ser contada tal y como fue, sin artificios ni tampoco elipsis. Se trata de un padre que le cuenta su pasado a su hijo. Una historia de horror. No obstante, Spiegelman también cuenta su propia vivencia, la difícil relación con Vladek, con su madre, y su sentimiento de culpa. Por eso digo que el relato es honesto, y crudo como la vida misma.

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Spiegelman tardó 13 años en desarrollar este proyecto, y todo sucedió tal y como cuenta en la novela gráfica; las  conversaciones grabadas con su padre, el trabajo de documentación…Y la historia original se publicó en dos tomos, que ahora están reeditados e incluidos en uno sólo; Mi padre sangra historia y Aquí comenzaron mis problemas. No obstante, el embrión de Maus fue la publicación de una fábula de tres páginas en la revista «Funny Animals» en las que aparecían guetos y campos, de las historias que había sacado de su padre. Ahora Spiegelman es dibujante, colaborador y editor en la revista New Yorker, y se le considera un icono del cómic underground en Estados Unidos por esta gran obra suya.


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La literatura del holocausto contada por víctimas del nazismo es siempre de lectura obligatoria, pues se trata de un acto de valentía que no se puede comparar con nada. Y así es como hay que leer Maus, como si fuéramos Vladek, Artie, Anja (la madre de Artie) o cualquiera de ellos. Porque el hecho de que los personajes sean animales no hace la historia de Spiegelman menos humana. Porque Maus es un exorcismo de Vladek. Él es esta historia, como todos los que la han vivido. Y su testimonio y el modo en que la cuenta da miedo y es fascinante a la vez.

Se podría decir que Maus es el relato de la cotidianidad del horror, el día a día del holocausto y, también, las secuelas que éste tuvo en las personas que lo vivieron (y sobrevivieron). Es un testigo más de este terror que marcó la vida de varias generaciones, contado de un modo único y valiente. Maus lo es todo, una obra maestra la mires por donde la mires, e incluso didáctica. En mi opinión, un imprescindible para todos. Y ahora que viene Navidad…codo, guiño.

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