‘Severance’ de Ling Ma: El apocalipsis más acogedor


¿Cómo crees que acabará el mundo? Si un virus fuese el final de todo y de todos, ¿qué tipo de virus sería? El apocalipsis es un término de origen religioso que se ha puesto de moda por todas las historias distópicas que han ido apareciendo en la literatura a partir del auge de la ciencia, y en el cine a partir de…bueno, de su nacimiento. Que el futuro sea la mayor preocupación del ser humano no es casualidad; los relatos que más nos gustan son aquellos que nos abren una ventana al posible destino de la humanidad: The Walking Dead, ‘El cuento de la criada’, ‘1984’, ‘Blade Runner’, Westworld, ‘Un mundo feliz’… Ya sea por una enfermedad creada o no por el ser humano, por la revolución de las máquinas o por el poder en las manos inadecuadas, hemos visto al mundo irse al garete cientos de veces. ‘Severance’ nos trae otra versión del fin del mundo, pero no es como las demás: esta no te la esperas.

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‘Severance’ es la primera novela de Ling Ma y una nueva visión sobre el apocalipsis. En ‘Severance’ no hay zombies…tal y como los conocemos. El fin del mundo lo cambia todo pero a la vez no cambia nada, no es violento, tampoco duele. Es pura soledad y rutina. El libro per se no ha salido a la venta en español, pero es un éxito rotundo en muchos países, así que os aconsejo estar al tanto porque no tardará mucho en ser traducido a nuestra lengua.

El mundo no termina, se repite una y otra vez

La historia de Candace Chen empieza en Manhattan, pero el apocalipsis al que sobrevive es Made in China, igual que ella, que es una americana hija de inmigrantes. Es, también, uno de los pocos supervivientes a un virus que ha poseído a toda la especie humana y la ha condenado de la manera más inverosímil y a la vez la que más sentido tiene: a repetir la misma acción una y otra vez. Las amas de casa se convierten en muertos vivientes que lo único que hacen es poner y quitar la mesa. Las niñas de familias pudientes abren y cierran sus biblias, los trabajadores de las fábricas siguen haciendo su función en las líneas de producción, sin que estas funcionen realmente, otros miran el muro de su Facebook sin buscar nada, arriba y abajo, y vuelven a empezar. Cuando el virus de este fin del mundo se apodera de ti, vas a pasarte el resto de tu vida haciendo lo mismo, sin ser consciente de lo que sucede a tu alrededor. No vas a comer, no vas a beber, no vas ni a darte cuenta de que tu carne está empezando a pudrirse y tus huesos puede que estén rotos. Tú vas a seguir haciendo aquello que llevas haciendo toda tu vida, ahora para toda la eternidad.

Ling Ma, la autora.

Lo primero que Candace hace cuando se da cuenta de que está viviendo el fin del mundo es buscar en Google cómo sobrevivir al apocalipsis. Es una millennial que no sabe muy bien cuál es su lugar en el mundo, aunque cuando le pilla este percal está vendiendo biblias para sacarse un sueldo o, como dice ella, hacer algo que la distraiga y no sentir cómo los demás la juzgan por no hacer nada. Y lo que se lleva a la humanidad por delante es algo más que sucede en su vida.

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Todo empieza con las esporas de unos hongos que provocan “comportamientos extraños” en China. Las empresas que producen cualquier tipo de mercancía allí deciden buscar recursos y mano de obra en otros lugares, pero una espora es una espora, algo pequeño que puede pasar de una frontera a otra muy fácilmente. Quien lo respira, entra en el bucle de la rutina sin fin. Y la gente empieza a dejar de ir al trabajo en Nueva York, empieza a hablar de que el vecino del cuarto está infectado, y a repartir máscaras, pero tampoco cunde demasiado el pánico. Así de tranquilo es el fin de la raza humana, casi como una manta que te arropa para que te duermas.

Candace es una infectada sin serlo

Cuando el mundo termina y deja a unos pocos supervivientes sin recursos para dar comienzo a una nueva era, se establecen nuevas rutinas. Entonces, la vida de Candace no es tan diferente a la de los infectados, haciendo lo mismo hasta el infinito. ¿Qué es la vida, si no una sucesión de acciones que haces una y otra vez a lo largo de tu día, y que repites al siguiente?

El objetivo principal del libro no es la crítica social, ni ser político, pero sí que dice algo al respecto. Candace es una superviviente y, sin embargo, sigue yendo a la oficina, volviendo a casa, cenando, lavándose los dientes, acostándose y repitiéndolo todo otra vez. Más que ser consciente de su vida, es consciente de los pasos que da cada día que está en ella, sin darse cuenta de que no está haciendo nada más. El mundo no necesita un virus mortal para vivir la vida en bucle y, el tipo de “zombie” que aparece en esta historia es, como siempre, el vivo reflejo de la sociedad. ¿Por qué, entonces, es Candace resistente al virus? No tiene ni idea, pero todos los supervivientes tienen algo en común con ella: el sentimiento de no pertenecer a ningún lugar.

No tenemos ni idea de cuándo podremos disfrutar de ‘Severance’ en español, pero en cuanto alguien lo anuncie tendréis noticias nuestras. Lo único que tenéis que hacer es seguirnos en redes :).

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