‘Slender Man’, creepypasta con miedo al miedo


Slender Man, la adaptación cinematográfica del popular creepypasta llega por fin este viernes a las carteleras de toda España tras su paso por la cartelera estadounidense como un producto de terror juvenil y comercial, confirmando lo que nos veníamos temiendo acerca de su contenido y rebajando considerablemente nuestra expectativa hacia ella. Pero comencemos por el principio.

Origen del creepypasta

En Sony llevan dos años trabajando en el desarrollo de la película basada en el personaje homónimo surgido del concurso fotográfico del foro Something Awful y que, como casi todos los iconos generados en la red, tiene un lado oscuro proyectado en escalofriantes hechos reales como el de dos adolescentes de 12 años que apuñalaron hasta en 19 ocasiones a una compañera con la intención de impresionar al personaje de ficción.

¿Cómo ha afectado todo esto al film? Fácil, lo han convertido en una versión claramente incompleta y que no asume absolutamente ningún riesgo, con lógicos problemas de indecisión que lastra su guión y con un recorte a golpe de bisturí más que considerable en su metraje en el que han dejado fuera algunas secuencias que sí aparecían en su primer trailer.

A todo esto habría que sumarle el abuso de unos efectos digitales que optan por mostrar demasiado y de forma no precisamente muy acertada en lugar de respetar la naturaleza de un mito que se basa más en la insinuación, el misterio y el juego psicológico. Así que es fácil de entender las discrepancias que han rodeado a la distribución y campaña de marketing de la película por parte del estudio y la productora responsable.

¿De que vá la película?

La historia de Slender Man nos presenta un grupo de amigas que deciden invocar a nuestro protagonista a través de un vídeo viral de internet, tras el cual, quedan profunda y extrañamente afectadas a base de pesadillas, paranoia y psicosis, que les llevarán a obsesionarse con la figura del hombre del saco sin rostro y que culminará con la desaparición de uno de ellas.

La puesta en escena y la acción de la cinta dirigida por Sylvain White, quien ya se encargará de darle la puntilla a una célebre saga de terror de la década de los 90 con Sé Lo Qué Hicisteis El Último Verano 3 (2006), tiene mucho en común con títulos como El Proyecto de la Bruja de Blair (1999), The Ring (La Señal) (2002) o la reciente serie de televisión cuyas temporadas se basan también en el fenómeno creepypasta, Channel Zero.

Su mayor lastre es que a nivel de calidad está muy por debajo de cualquiera de estas producciones y se queda finalmente en un producto genérico y completamente convencional, de fácil consumo para el target de espectadores al que va claramente dirigido y que no arriesga un ápice en su propuesta, más bien al contrario, el miedo a la polémica o a una calificación de edad mayor le ha pasado una evidente factura.

Las actuaciones de las protagonistas Julia Goldani Telles, Joey King, Jaz Sinclair y Annalise Basso cumplen con lo que podemos esperar de ellas, sin grandes sorpresas pero con solvencia, aunque ni la presencia de un Javier Botet ya acostumbrado a encarnar a este tipo de monstruos o fantasmas, ni, sobretodo, el discreto y casi inconcluso guión firmado por David Birke y Victor Surge aportan demasiado al resultado final.

Conclusiones finales…

Hay que reconocer que no todo es malo, de hecho se hace bastante entretenida en su ajustada hora y media de duración, y hay secuencias que muestran ciertos destellos de inspiración como la situada en la biblioteca, que juega con la óptica de las cámaras utilizando travellings y zooms con efectos caleidoscópicos que, desgraciadamente para nosotros, pocas veces más se vuelve a repetir durante su metraje.

La mejor definición para Slender Man sería la del calificativo de oportunidad perdida. Se ha dejado pasar una gran ocasión para mostrar precisamente lo más interesante acerca del fenómeno como es la exploración de la mente humana adolescente y su fragilidad y capacidad de sugestión en torno al miedo. Un retrato psicológico que no necesitaría de grandes artificios visuales ni un abuso de los jump scare para convertirse en una película realmente aterradora.

Si tenemos en cuenta las expectativas iniciales sin duda alguna esta adaptación cinematográfica se llevaría un suspenso, ahora bien, si lo que valoramos es el hecho de que nos temíamos realmente lo peor antes de su estreno el resultado es un aprobado raspado que se reafirma sino somos demasiado exigentes y disfrutamos con este perfil de películas. En vuestras manos está la respuesta.

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