Una Historia Real: A Sangre Fría


A menudo nos topamos con películas que supuestamente están “basadas en hechos reales” que finalmente resultan ser un cúmulo de exageraciones artificiosas y melodramáticas, donde todos mueren, todo explota y todos mienten, mucho más cerca de la telenovela que de “algo que le ocurrió realmente a alguien”. “Una historia real” (True history, 2015, Rupert Goold), por el contrario, es como la vida misma, donde a que a veces es imposible descubrir toda la verdad o encontrar una explicación satisfactoria a las acciones de otras personas. En este drama judicial nos encontramos con momentos intensos, aburridos, contemplativos, con revelaciones y decepciones. “Una historia real” se desarrolla con un tempo casi cotidiano por lo que lo primero que se le viene a la cabeza a uno al llegar a los créditos del final es si merecía la pena llevar al cine ese fragmento de la vida de alguien.

true history

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Para mí la respuesta es un rotundo sí. Christian Longo (James Franco) es arrestado en Cancún y acusado de asesinar a su mujer y a sus tres hijos de forma horrible. Michael Finkel (Jonah Hill) es un periodista del New York Times que pierde su trabajo, su prestigio y su credibilidad tras una mala decisión. Las vidas de estas dos personas se cruzan cuando el periodista descubre que el acusado de asesinato utilizó su identidad al huir a México, dando pie a lo que acabará siendo una extraña relación donde los intereses y las mentiras cambiarán de bando una y otra vez.

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A pesar de lo que puedan llegar a aparentar tanto el trailer como la sinopsis sería un error acudir al cine con la idea de encontrarse frente a una historia truculenta (que lo es), explicita, trepidante, llena de giros de guión, golpes de efecto y un final que te mantenga pegado al asiento aun cuando las luces se han encendido. “Una historia real” huye del sensacionalismo y los fuegos artificiales de películas como “Mystic River” (Mystic River, 2003, Clint Eastwood ) o “Perdida” (Gone Girl, 2014, David Fincher) para intentar hilvanar algo más en la linea de “Zodiac” (Zodiac, 2007, David Fincher), aunque sin conseguir acercarse en ningún momento a semejante obra de arte.

Y es que “Una historia real”, al igual que pasaba con “Zodiac”, puede no dejar satisfecho a cierto sector del público que espera cosas que a veces los hechos sucedidos en la realidad no puede ofrecerles. La película de James Franco y Jonas Hill, al igual que la relación entre sus personajes, avanza con ritmo pausado, amaga de forma constante con caminos sin salida, da un paso adelante y dos para atrás y por momentos resulta difícil percibir el rumbo que puede llegar a tomar la historia. Esta confusión perpetua que mantiene un incierto horizonte, sumada a la sensación constante de que “no está pasando nada”, puede llegar a frustrar a cierto espectador con menos paciencia (o quizá mejor gusto) que yo.

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Otro de los escollos que encuentra la película en su avance, a demás de la propia realidad, es lo irregular que resulta la dirección del debutante Rupert Goold. La película está repleta de planos preciosistas, conversaciones que crean expectativas y tiempos muertos en los que poder reflexionar sobre lo que acaba de ocurrir, pero algunos altibajos en cuanto al interés de lo que nos están explicando empaña un relato que podría haber sido vertiginoso (o no) en otras manos.

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James Franco y Jonas Hill cumplen con sus respectivos papeles, siempre contenidos y al borde de la indolencia, encajando en el ambiente frío y distante del film. Franco se mete perfectamente en la piel de un personaje desganado que por momentos resulta inquietante y a la vez inofensivo, siempre con una mirada caída y lisérgica que imposibilita adivinar lo que está pensando. Jonas Hill sorprende por la sobriedad de su papel y los muchos tipos de gris por los que se mueve durante toda la película. Sus duelos dialécticos son de lo mejor del film, aunque también es cierto que forman el 90% de este. En cambio, Jill Barker (Felicity Jones), la esposa del periodista, y Pat Frato (Ethan Suplee), no acaban de encontrar su lugar en la historia, la primera por ser casi un espectador y el segundo por rozar el cameo.

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Comenzaba la critica preguntándome si “merecía la pena llevar al cine ese fragmento de la vida de alguien”, y respondiéndome a mi mismo con un rotundo “sí”. Mentiría si os dijese que lo continuo pensando. “Una historia real” es una historia cualquiera sobre un crimen horrible, como cientos que vemos en televisión, pero sin esa pátina macabra y morbosa que impregna todo lo que sale por la caja tonta. La película puede llegar a resultar, por tanto, tan sosa como la propia realidad cuando esta deja de parecer realista para convertirse en algo incomprensible e impredecible, fruto de los actos y las decisiones de las personas.

Huye de “Una historia real” si «Zodiac» ya te pareció lenta y dale una oportunidad si estás dispuesto escuchar una historia real, tan aburrida y caótica como el mundo real.

5,5/10

Puntuación personal: 8/10 (es decir, basándome únicamente en mis gustos)

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