‘Deadpool 2’, Chimichangas al cuadrado


Hace apenas un par de años llegaba a los cines la adaptación cinematográfica de Deadpool (Tim Miller, 2016), un soplo de aire fresco al, en ocasiones, tan saturado género de superhéroe gracias a su peculiar y gamberro sentido del humor, explícita violencia y su maravilloso protagonista.

Un personaje que Ryan Reynolds ha hecho brillantemente suyo, permitiéndole una libertad pocas veces vista en pantalla que, bien seguro, aún tiene mucho que ofrecernos.

El retorno del antihéroe

Cualquiera que haya visto la anterior entrega sabe qué esperar en esta nueva ocasión, como buena secuela que se precie. Una repetición de la formula que tanto éxito le ha dado, aumentando considerablemente la dosis de todos los ingredientes que formaban la receta original, y presentando nuevas situaciones y personajes que justifiquen el retorno de nuestro políticamente incorrecto héroe. O más bien, antihéroe.

Wade Wilson, el mutante conocido como Deadpool y el antihéroe más gamberro de Marvel tiene que vérselas esta vez con Cable. El poderoso villano que quiere hacerse con a un chaval llamado Russell. Para salvar al joven, el desvergonzado mutante decide montar un hiper-mega escuadrón al que, por toda la cara, va a llamar X-Force. En este escuadrón estarán Domino, Estrella Rota, Negasonic, Zeitgeist, Yukio, Coloso y Bedlam. Con su característica irreverencia, el antihéroe deberá demostrar a Cable que es un héroe y no solo un payaso.

Una película aún más metapelícula que la anterior

Con esta sinopsis la cosa promete… aunque no todo resulta ser lo que parece. ¿Nuevas aventuras? Sí. ¿Nuevos personajes? Sí. Pero absolutamente al estilo Deadpool, como sólo el sería capaz de presentar.

Y no voy a entrar en detalles para no caer en spoilers y aguaros las sorpresas. ¿Cameos? ¡Por supuesto! ¡Es una peli Marvel! Bueno… más o menos… Pero lo que os aseguro que podéis esperar y vais a encontrar es una película aun más meta que su predecesora. No queda títere con cabeza, ni de sus colegas de Marvel, de DC, y de la cultura Pop en general. Y es que no hay nada mejor que saber reírse incluso de uno mismo.

Aunque no nos engañemos, lo mejor de Deadpool, ha sido, es, y será, el señor Ryan Reynolds, que ha sabido sacarse de la manga un personaje absolutamente delicioso, un caramelito cinematográfico que le ha llevado a vivir una segunda juventud. Y es que es difícil saber donde empieza o acaba el personaje y hace lo propio el actor. ¿Que no todos los chistes funciona al mismo nivel? Lógico. Cuando la media es de… bueno, muy alta, pero el resultado es indudablemente positivo. Y poco puedo añadir de cuando se pone a dar cera. Ahí no entiende de códigos, censuras o límites. Y nosotros que nos alegramos.

Las novedades de Deadpool

Entre las novedades hay dos que destacan por encima del resto. Zazie Beetz encarna a una Domino perfecta, cuyo gran súper poder es, ¿la suerte? Estoy plenamente convencido que su personaje dará muchísimo juego en futuras entregas de la franquicia, y que su relación con nuestro protagonista será, como mínimo, peculiar.

Por otra parte tenemos a Josh Brolin como Cable (Sí, ya sabemos que es el mismo actor que interpreta al “bueno” de Thanos) que a pesar de que su contribución a la película y su evolución como personaje sean innegables, quizás esperará algo más de él. Ah, y Coloso sigue siendo tan molón como siempre.

En el lado “negativo” tenemos a Brianna Hildebrand como Negasonic, que a pesar de que cada vez que aparece en la pantalla funciona a la perfección, su rol queda relevado a un excesivamente secundario plano. Y eso que su relación con el divertido personaje de Yukio podría dar mucho más de si, y se agradece enormemente que por fin podamos ver una relación abiertamente y naturalmente homosexual en una película de estas características. Bueno, y de casi cualquiera.

El papel de Russell del que se encarga el joven actor Julian Denisson tampoco es que brille en exceso pero cumple sobradamente con su cometido, siendo el perfecto nexo de unión entre Deadpool y Cable, los auténticos protagonistas de la función.

Equipo técnico de Deadpool

Sobre la dirección de David Leitch poco podemos destacar que no conozcamos ya, y es que trabajos como John Wick (2014) o Atómica (2017) ponen sobradamente de manifiesto su capacidad para desarrollar personajes y escenas de acción. Así que prepararos para coreografías ninja imposibles, cámaras lentas y efectos especiales de todas índoles. Sus cerca de dos horas de metraje no nos ofrecen apenas descanso, con un guión muy equilibrado (siempre teniendo en cuenta en el universo en el que nos encontramos) en el que además ha participado el propio Ryan Reynolds.

¿Qué podemos comentar sobre su banda sonora? Sólo voy a decir dos cosas. Celine Dion y Dubstep. Bueno, tres. A-ha y su inmortal “Take On Me”. A partir de ahí hay espacio para todas las combinaciones y estilos posibles entre unos y otros. Y es que Deadpool no decepciona ni en el plano musical, con un repertorio de canciones tan variado y extravagante como cabría esperar de una película protagonizada por nuestro querido “héroe” enmascarado.

En conclusión…

Poco más que añadir, así que si disfrutasteis de Deadpool probablemente volveréis a gozar de esta nueva entrega. Más chistes, más sangre, más invitados especiales, más piruetas narrativas y, sobretodo, más meta, envueltos como película familiar (tranquilos, él mismo nos lo justifica) en el que hay espacio para el humor, el amor y el cine de acción.

¿Salisteis deprimidos o con los ánimos bajos después de ver a Los Vengadores de los hermanos Russo? Pues aquí tenéis el antídoto perfecto. Contando los días hasta el siguiente capítulo…

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