Crónica del sexto día en el Festival de Sitges 2018


¡La máquina del cine fantástico no para, amigos! Así que sin más dilación aquí tenéis una nueva crónica del día a día en el festival. La mañana comenzaba fuerte, intensa y extensa con lo nuevo de S. Craig Zahler, Dragged Across Concrete.

Dragged Across Concrete (S. Craig Zahler)

El director de los títulos imposibles (qué empeño tiene el hombre en complicarnos la vida) y los excesos cinematográficos está de vuelta y no podía faltar en esta cita con el cine.

La película cuenta la historia de dos policías, un y su impulsivo y joven compañero a quienes se les suspende del servicio cuando un vídeo en el que se muestran sus métodos poco convencionales, y totalmente contrarios a los valores e ideales de un buen policía, sale a la luz. Casi arruinados y casi sin opciones, los compañeros de placa deciden descender a los peores barrios e internarse en los ambientes más criminales para intentar ganarse de nuevo el respeto del cuerpo destripando algún que otro trapo sucio. Sin embargo, algo que no podían llegar a imaginar les espera en las sombras. ¿Encontrarán el modo de salir de ahí?

Es curioso como solo con tres películas en su haber Zahler ha desarrollado un estilo cinematográfico tan particular y reconocible que le acompaña desde su primera obra, Bone Tomahawk, y que confirmó en su anterior Brawl In Cell Block 99. Y eso habla muy a favor de su forma de entender el séptimo arte.

Esta vez, con una pareja extraordinaria como la que interpretan Mel Gibson y Vince Vaughn, vuelve a firmar una obra de ritmo pausado, de metraje excesivo que supera las dos horas y media, y de una explosión de violencia que irrumpe de forma agresiva en algunos compases de su narración. Cierto es que aquí se muestra algo más contenido para regalarnos un thriller policíaco como los de antaño, de los que ya no se hacen, y quizás ahí este su mayor virtud.

Tumbbad (Rahi Anil Barve y Anand Gandhi)

Lo mejor de los festivales de cine es que te brindan la oportunidad de disfrutar de títulos que de otra forma sería imposible llegar a ver en una pantalla gigante. Y Tumbbad, un terrorífico thriller hindú es un buen ejemplo de ello.

India, siglo XIX. En las afueras de Tumbbad vive Vinayak, hijo bastardo del jefe del pueblo, obsesionado con un tesoro ancestral. Sospecha que el secreto del tesoro lo conoce su bisabuela, una bruja maldita que lleva siglos dormida. Cuando se acerca a ella se topa con el guardián del tesoro, un malvado dios caído. Lo que empieza con unas pocas monedas de oro se convierte en un ansia que dura décadas. La avaricia de Vinayak sigue creciendo hasta que desata el mayor secreto de todos, que es incluso más valioso que el propio tesoro. 

Una fábula de terror que juega con la mitología del folklore hindú recreando una atmosfera de bella factura, aterradora por momentos, y con una fotografía espectacular, aunque es cierto que en algunas ocasiones los efectos digitales juegan en su contra en su infierno particular. Dinámica, ágil y de una temática universal apta para todos los públicos, más allá de las barreras culturales que pueda imponer su procedencia geográfica.

St. Agatha (Darren Lynn Bousman)

Enfrentarse a una película de Darren Lynn Bousman puede convertirse en una experiencia similar a la de jugar a la lotería, y es que el director es capaz de lo mejor (Saw 2-4 o Repo! The Genetic Opera) y de lo peor (11-11-11 o Abattoir), y esta vez nos ha dejado un poco a medio camino.

Georgia, 1957. Mary se ha quedado embarazada, y su entorno se cae a pedazos: su padre es un alcohólico y su novio no puede ayudarle ni a ella ni al bebé. El único refugio es el convento del pueblo. Pronto descubriremos el terror que se esconde detrás de los hábitos, en un lugar regido por estrictas normas, dispuestas para explotar las vulnerabilidades de las jóvenes monjas.

Como comentaba antes, la película nos devuelve la versión más pobre y plana de Bousman, con un nunsexplotation (tan de moda actualmente) de bajo presupuesto y estética de telefilm, con un exceso de tics que ya hemos visto mil veces en el género y con una preocupante muestra de falta de ideas (y de ejecución eficaz) en un guión muy pobre. Previsible y aburrida a pesar de contener un par de momentos, contados, bastante interesantes.

He’s Out There (Quinn Lasher)

Y acabamos la jornada con He’s Out There un título del que no se espera gran cosa pero que es el perfil de película que uno espera encontrar en un festival como el de Sitges. Cine de terror, que a eso es a lo que hemos venido, ¿no?

Las apacibles vacaciones de una madre y su hija en una idílica cabaña en los bosques canadienses se ven perturbadas por el meticuloso plan de un psicópata que lleva años acechando a la familia desde la distancia, y para quien ha llegado el momento de pasar a la acción, aterrorizando a sus víctimas y haciendo correr ríos de sangre.

Vamos a ser sincero, nos encontramos ante una película que es poco más (y poco menos) que un cruce correcto y bastante genérico entre el slasher y el home invasion, que no arriesga ni innova un ápice pero que entretiene. Desgraciadamente eso ya es más de lo que podemos decir de la media de este tipo de producciones. Eso sí, quizás el villano puede dar más de si y se le podría haber regalado un peso y una brutalidad mucho mayor de la que hace gala en el film. Pero no.

 

Y así cubrimos una jornada más de festival. Cada vez quedan menos, esto se acaba… ¡Pero aún queda mucho por delante de lo que disfrutar!

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