«Ocho apellidos catalanes»: ¿La nueva comedia española?


«Ocho apellidos catalanes«, o como hacer un “GoodBye Lenin” pero en una Cataluña independiente, llena de tópicos y estereotipos exagerados sobre los catalanes, con vascos y andaluces haciendo chistes tontos sobre los catalanes y quejándose todo el rato. Básicamente este es el resumen de la segunda parte de esta “saga”, la más taquillera de la historia en nuestro país. (Todavía no lo entiendo). Si regalaran un bol de palomitas y 20 euros antes de entrar al cine, lo entendería. Pero aun me cuesta, hay algo que se me escapa…

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Koldo (Karra Elejalde) se entera de que su hija Amaia (Clara Lago), tras romper con Rafa (Dani Rovira), se ha enamorado de un catalán (Berto Romero). Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia… Que digo yo que es más fácil llamarle por teléfono y decirle que suba a Barcelona, pero no. Koldo desde el País Vasco se va en barco hasta Sevilla (Si, habéis leído bien) para hablar con él, era necesario pisar al menos 10 minutos Sevilla y soltar unos cuantos gags y chistes de andaluces, como Koldo quejándose de los pescados “rebozaos” o de los cantaores de flamenco y por supuesto en un paso de Semana Santa. Porque todo el mundo sabe que en Andalucía es Semana Santa todo el año y todos los días sacan a la virgen a pasear. Al igual que todos los sevillanos van a comprar el pan montados a caballo. (Lo de coger el bus o ir andando no les va) Luego Koldo deja el barco en el Guadalquivir (muy normal también, lo dejaría anclado al Puente de Triana…) y juntos cogen un AVE hasta Barcelona, donde empieza “la película”.

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He leído por ahí, que los guionistas (Borja Cobeaga y Diego San José) escribieron el guión en servilletas de bares y con tachones. No me extrañaría que fuera cierto, es como juntar monólogos de Berto, Dani Rovira, Karra Elejalde y Rosa María Sardá sobre Cataluña, intercalados con una chica cabreada y llorando desconsolada durante toda la sesión (Clara Lago), con un sinfín de secundarios haciéndose los españoles indignados en una Cataluña “supuestamente” independiente. (O eso le hacen creer a Rosa María Sardá. Que no se entera de nada, pero se entera de todo).

En la Cataluña independiente no falta de nada: La mítica Calçotada con Karra y Rovira quejándose de que se manchan las manos, los famosos Castellers, banderas catalanas por todas partes, catalanes bailando la Sardana, y un sinfín de tópicos y tradiciones que nos hacen creer que son así en Cataluña todos los días. Como si pisas Madrid y estamos todos comiendo churros por la calle, con una rosa en la cabeza vestidos de chulapos y diciendo todo el rato: “mazo fuerte tía y debuti”.

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Es como una película hecha con prisas, en la que todo vale, el guión es una tontería tras otra, y los personajes salen a empujones, sobretodo el pobre Dani Rovira que literalmente le llevan de un lado a otro a empujones, (con alguna que otra hostia contra el suelo y bofetadas varias, como las ya conocidas comedias de “Slapstick”) no sé cuántas veces se dice en la película: “¿Y éste quién es?”, de pegote, parece que nadie le echa de menos, pero saca la cabecita suelta un chiste y se vuelve a su sitio. En comparación con la primera, Rovira pierde fuelle y protagonismo.

Lo mejor de la película sigue siendo Karra Elejalde y Carmen Machi, que sostienen un poco la trama con su humor natural y sus amoríos. Aunque Karra no hace más que decir: «hostias» y “eeepaaa”, pero escribe un poema, lo único bueno y gracioso de toda la película, ya que se escapa de los tópicos y gags de pega continuos sobre los catalanes, vascos o andaluces.

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Sobre Berto Romero, comentar que no sabe actuar… Sigue siendo Berto Romero con barba postiza modelo Talibán, un tatuaje en el cuello y un estilo hipster de moderno gay exagerado. Vamos, que no te crees que se vaya a casar con una mujer, aunque tampoco te la crees a ella…las cosas como son.

Una película que sorprendentemente ha batido records de taquilla de nuevo, (al igual que la primera secuela) y que seguramente hagan una tercera parte, pero en otra zona de España con sus correspondientes tópicos exagerados, quizá en Galicia rodeado de cabras, gente con boina, comiendo queso de tetilla y diciendo todo el rato: amiguiño, vaquiña y morriña. Seguro que lo petan. Los guionistas ya estarán haciéndose una lista de tópicos gallegos, apellidos gallegos, vestuario gallego,  y viendo vídeos de como se cocina el pulpo a la gallega.

Mientras tanto os dejamos con el tráiler de esta secuela catalana.

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