3 películas de terror para ver en Netflix


El cine de terror está en una especie de esplendor. Si bien no ha vuelto a nacer aún ninguna joya del estilo The Shinning (algo tendrá que ver Kubrick con eso), hemos podido apreciar en estos últimos tiempos mejores realizaciones originales (Get Out y The Raw por citar lo más destacado de este año). Además de mucho más fieles adaptaciones de novelas y cuentos de escritores clásicos del género, sobre todo de Stephen King (¿hay algún otro?).

Vaya aquí un top 3 de películas (las 3 en catálogo en la gran N) que pueden sumarse a este camino de devolver al miedo-horror algo de ese género que sirve para pensarnos más allá de la sensación inmediata, el morbo y la adrenalina.

Publicidad

1922 – El elogio de la culpa

En un pueblo de Estados Unidos, un granjero ve su (sacrificada pero) adorada vida puesta en riesgo por la decisión unilateral de su esposa de vender la casa en la cual viven con su hijo adolescente. La película comienza con la confesión hecha por el campesino Wilfred James (gran labor de Thomas Jane) del asesinato de su mujer y el relato de la sucesión de acontecimientos trágicos que esto desató.
Ver 1922 es ha sido para mi un ejercicio en si, principalmente porque no soy muy fan de las películas «de época». Sin embargo la descripción del tiempo y del entorno está tan bien realizada (seguramente debamos agradecerle al Sr. Stephen King por eso) que uno no imagina que esta historia pudiera desarrollarse en otro tiempo y en otro lugar.

A lo largo del film vemos como este sencillo hombre de campo realiza un cambio que va desde la más siniestra forma de convencer a su hijo para que lo ayude en su terrible tarea, hasta el más tortuoso de los estados mentales.

Para ayudar a ponerse en los zapatos del personaje (y los tormentos por los que pasa) la historia cuenta con un recurso muy impresionante (sobre todo para los que somos un poco fóbicos). Con este recurso se intenta representar la culpa y los fantasmas que lo persiguen. Si bien no hay un trasfondo religioso directo, muchos podrán argumentar que la historia apela a cierta moralina. Pero ahí es donde mejor funciona la contextualización del personaje. Y es que la película está bien contada, actuada y producida.

Un terror clásico, con una historia que se complica a cada momento y que, aunque no nos sorprenda con giros inesperados, nos contagia esa sensación de que lo más terrorífico de la vida no termina con lo peor que uno puede hacer sino que allí recién comienza.

It Comes at Night – El final tan temido


Esta película, que cuenta con las actuaciones de Joel Edgerton y Carmen Ejogo ha provocado las más variadas opiniones, principalmente porque tiene lo que mucha gente aborrece: un final abierto.

La trama de It comes at Night transcurre en un contexto en el que la población se ve amenazada por algo que no terminan de conocer, una especie de plaga o virus que ataca letalmente. Por esto un padre de familia, Paul, su mujer y su hijo adolescente han realizado su propio sistema de defensa y supervivencia. Para ellos la premisa principal se basa en la cautela extrema ante cualquier desconocido. Sin embargo un pedido de auxilio los hace bajar las barreras para asilar a una joven pareja con un pequeño hijo.

Publicidad

Publicidad

Mientras la vida pasa, ambas familias estrechan vínculos y llevan, lo mejor posible, el día a día. La historia se desarrolla en un ambiente hiper claustrofóbico y mantiene la tensión en todo momento. A diferencia de otros roles similares, el personaje de Joel Edgerton linda la locura pero sin exagerar. No encontraremos en este padre de familia una similitud con Harlan Ogilvy interpretado por Tim Robbins en La Guerra de los Mundos (2005). O con el neurótico Sr. Howard de John Goodman (descomunal) en la infravalorada Cloverfield 10. En It Comes at Night, Paul es consciente todo el tiempo de sus acciones, sus miedos son justificadísimos, medita, resuelve y, aunque todo el tiempo camina sobre el borde de la paranoia, se mantiene en el sendero de la sensatez casi hasta las últimas instancias.

La película juega todo el tiempo con la mente del espectador que se ve intentando adivinar qué va a pasar a continuación y encuentra una tras otra, salidas elegantes (y casi obvias por lo lógicas) del cliché.

Muchos probablemente se quedarán tratando de descifrar ¿qué es lo que viene de noche? Yo creo que tiene que ver con este hijo adolescente y la sensación (en forma de pesadillas) de que, al final, todos terminamos de la misma manera y en el mismo lugar.

El Juego de Gerald – Ganarse la vida


El Juego de Gerald (otra película basada en una novela de Stephen King) es para mi un hallazgo. La trama pone todas las cartas en la mesa en las primeras escenas. Allí vemos como en una casa de descanso, alejada del mundanal ruido, Jessi acepta complacer a Gerald en su «inofensivo» juego de sumisión. Sin embargo algo parece no estar bien y en cuanto Jessi comienza a arrepentirse Gerald no tiene mejor idea que morirse de un paro cardíaco. Así pues, atada a la cama y con el cuerpo de su marido encima, queda Jessi en el medio de la nada, con algunos peligros rondando y el riesgo de que nadie la encuentre en mucho tiempo.

Uno podría recordar 127 horas, aquella intensa película con James Franco, y pensar en un desarrollo similar. Sin embargo, los espectadores nos vemos inmediatamente involucrados en una interesante entretejido entre recuerdos, pensamientos y espeluznantes alucinaciones que la protagonista (una Carla Guggino que sorpende) experimenta, en parte, para poder mantenerse viva.

Jesse parece una mujer fuerte que se ha sobrepuesto a otros situaciones difíciles del pasado. Pero será ese pasado el que la persiga una y otra vez como un via crucis que tiene que transitar para conseguir liberarse. Es en este estado de conciencia cercano a la locura que Jesse debe encontrar su más profundo temor para enfrentarlo e intentar recuperar su vida.

Con algunas escenas fuertes (no al punto del gore pero casi) y un final que puede no gustar a todo el mundo, Gerlad’s Game se mueve entre el pensamiento lógico-racional de un mujer en una situación extrema y el relato de cómo determinados acontecimientos pueden, cual llagas en los pies, modificar cómo actuamos y definir quiénes somos. Al menos hasta que encontramos la forma de sanar.

 

* Artículo escrito por Lausca

¿Te ha gustado este artículo?
[Promedio: 0]

Anterior Frank Castle (The Punisher), tú sí que molas
Siguiente Alternativas Frikis para Celebrar Fin de Año

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *