‘Sin Fin’, un delicado retrato de una enfermedad llamada amor


Tras su paso por algunos festivales como el de Málaga llega a nuestros cines Sin Fin, el debut al largometraje de los hermanos Alenda, César y Jose, y lo hacen adaptando a este formato su anterior corto, Not the End (2014). Eso sí, mantienen intacta la honestidad, la fragilidad y la delicadeza que hizo de éste un título muy especial, alejado de los cánones más habituales del género en nuestro cine.

Javier (Javier Rey) viaja en el tiempo para reescribir su último día junto a María (María León), el amor de su vida. Recuerda y revive con ella el momento en que se conocieron años atrás, para conseguir que María vuelva a ser la chica alegre y risueña de la que una vez se enamoró… y de la que se volverá a enamorar.

No os voy a engañar, estamos ante una película ciertamente arriesgada, no tanto por lo que cuenta sino por como lo hace, con una puesta en escena que dista a lo que estamos acostumbrados en los dramas nacionales que suelen ocupar los primeros puestos de nuestra taquilla. Todo muy minimalista, pequeño, pero con un cariño y un talento muy latente del primer al último fotograma.

Una pareja brillante e imperfecta

Todo el peso narrativo renace sobre su pareja protagonista, con dos actores en un brillante estado de gracia. María León sencillamente está maravillosa, completamente hipnótica sintiéndonos intensamente atrapados por cada una de sus líneas de diálogo y, muy especialmente, por unas miradas y unos silencios que son capaces de transmitir más que cualquier palabra.

No le tiene mucho que envidiar Javier Rey, en un rol mucho más secundario por mucho que en realidad sea el motor que mueve toda la historia, pero al que se le nota una calidez y una sinceridad en cada gesto y cada palabra que es capaz de hacernos empatizar con un personaje al que vamos descubriendo y desnudando poco a poco.

Quizás tampoco resulte fácil para todos los públicos meterse en la piel de unos personajes a los que muchas veces es difícil comprender, con unas decisiones y una deriva que no siempre se nos muestra de forma muy cristalina. Pero no, no es por un problema de guión, ni mucho menos, sino por un paso del tiempo en el que se van descubriendo las cartas de una partida capaz de sorprendernos y engancharnos a partes iguales.

Una enfermedad llamada amor

Hemos visto ese gran tema universal como es el amor tratado de las más diversas maneras, registros y estilos, pero aquí se nos presenta de una forma tan elegante, sencilla a la par que compleja, que describe a la perfección un sentimiento que en ocasiones se asemeja más a una enfermedad. Sin en Les Distàncies (2018), una de mis películas favoritas de este año, se hablaba de una forma cruda y emotiva de la amistad aquí lo hace del amor con la misma calidad y talento.

Una que todos los humanos sufrimos y hacemos sufrir alguna vez a los demás y que pasa por momentos dulces, amargos, incómodos y felices. Y todo esto lo vemos aquí reflejado con una sensibilidad y una delicadeza pocas veces trasladada a la gran pantalla, lo que la convierte en una película tan sencilla como especial.

Quizás los más acostumbrados a un cine de perfil más de autor y abierto a otros géneros como el anime encuentren aquí algunos nexos de similitud y paralelismos con títulos como la entrañable Seguridad no Garantizada (2012) o la deliciosa Your Name (2016), utilizando herramientas como el cine fantástico o la ciencia ficción para contarnos un relato de lo más terrenal. Una historia sobre segundas oportunidades que la vida nos brinda y que a menudo dejamos escapar y sobre el aprendizaje de nuestros errores que, a medida, son más de los que nos gustaría cometer.

Un sin fin de cualidades

En conclusión, Sin Fin es una película compleja escondida tras un envoltorio aparentemente sencillo, una experiencia melancólicamente gratificante si conseguimos entrar en su universo y encontramos la complicidad con sus protagonistas. Desgraciadamente estoy convencido de que pasará desapercibida para el gran público pero no os podéis imaginar como agradezco que propuestas así lleguen a nuestras salas. Dadle una oportunidad, por favor.

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