Timbuktu


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TIMBUKTU, del director Abderrahmane Sissako, es una historia basada en hechos reales. Se sitúa en la ciudad maliense de Tombuctú, dónde los islamistas radicales han tomado la ciudad y han inculcado la ley del temor. Cualquiera que no cumpla con la ley, es juzgado, y en la mayoría de los casos, lapidado.

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Es un drama total y absoluto, aliñado con toques de un humor muy agudo y una belleza visual apabullante. Aunque en algunos momentos de la película hay escenas de una crueldad, dureza y realidad que encojen el estómago y invitan al espectador a dejar de mirar la pantalla por unos segundos, en su conjunto, es un film de excelente realización, y de una belleza sublime en su dirección de fotografía.

Hay varias secuencias de grandes planos generales dónde a pesar de que la acción se esté desarrollando con gran violencia, te sientes embriagado por la profunda belleza del paisaje, de sus colores tostados, y de la intensidad de un Sol que se aparece como el gran testigo de la crueldad humana en nombre de la religión. Me quedé absolutamente prendada de varias de estas secuencias dónde el director consigue transmitir el dolor más fuerte, incluso el asesinato y la muerte a través de unas imágenes de una fuerza desgarradora y a la vez una belleza insólita.

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Me parece francamente destacable también la banda sonora en general de la película. Tanto la música cómo el sonido de ambiente, y incluso, lo mejor, los silencios. A veces creo que se abusa del sonido, de la música, en escenas dónde la acción habla mucho más que cualquier nota musical.

Un film francamente humano, con un punto de documental, con escenas algo costumbristas y deliciosas, que desmenuza los cambios en la vida de los ciudadanos de Timbuktú, después de la llegada de los soldados de Alá. Con las prohibiciones y la vigilancia de los soldados llegaran las adversidades, las rebeliones, juicios y ejecuciones. Un retrato profundo que sin duda plantea interrogantes entre todo aquél que esté tras la pantalla.

Los actores son una parte del éxito de la película, consiguen que captemos cada sutilidad, que quizá con los subtítulos podría perderse. Hay momentos de gran intensidad, drama y realismo por parte de dos de los personajes más pequeños del film y consiguen mantener el tesón de la historia en todo momento, erizarnos la piel y aplaudir una interpretación digna de las mejores estrellas de Hollywood.

Nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, es sin duda una firme candidata a la estatuilla.

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