‘Liga de la Justicia’, palomitas y superhéroes


La alianza de Warner y DC

La alianza de Warner y DC es un fenómeno digno de estudio. Todos conocemos los problemas que han girado alrededor de las producciones que han tenido como protagonistas a los superhéroes del universo DC en los últimos años.

Cambios de guión, de directores, montajes varios, nombres que salen, otros que entran, y, en definitiva, la clara ausencia de la dirección que se quiere tomar. Ya sea culpa del estudio o de los responsables artísticos de la película en cuestión, es obvio que la crítica, los espectadores y la taquilla, se han dividido después de cada título. Aunque, si me lo permitís, en muchas ocasiones les han llovido palos de forma excesivamente cruel, desproporcionada o, simplemente, injusta.

Las comparaciones con el MCU (Marvel Cinematic Universe) son odiosas e inevitables, para que nos vamos a engañar, pero decantarse por uno u otro me parece innecesario.

¿Por qué elegir cuando se puede disfrutar de los dos? ¿Por qué el modelo válido es el que plantea Marvel? ¿Acaso DC no tenía (y tiene) series o películas de tanto o más éxito?

Parece que vivimos en una sociedad entre la que siempre hemos de elegir un bando, dando por hecho que solo hay una forma de hacer o entender las cosas. Y no, no es así.

Películas anteriores de DC

El Hombre de Acero (Zack Snyder, 2013) nos presentó un nuevo arranque para la leyenda del kryptoniano Superman y cosechó un tibia acogida entre público y crítica. Eso sí, sirvió para convertirse en un inesperado comienzo de una saga que hace apenas un año sería continuada por la (injustamente) machacada Batman vs Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016).

El montaje del director consiguió recoger parte de ese destrozo, pero el tono tan oscuro, denso e intenso del enfrentamiento entre dos de los mayores iconos de la historia del cómic, no fue, ni mucho menos, del agrado de todos.

De la misma forma que el Batman interpretado por Ben Affleck no fue comprendido o bien recibido por muchos de los seguidores del murciélago (no es mi caso), a diferencia de la heroína a la que encarnaría la hipnótica Gal Gadot, Wonder Woman.

Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) le daba su merecido protagonismo a la amazona, en la que quizás sea la película mejor valorada del DCEU (DC Extended Universe). A pesar de todo, os puedo asegurar que son varios los visionados que he realizado de la cinta de Snyder y, os puedo asegurar, que la disfruto como un niño grande cada vez que tengo ocasión.

Lo que sí ha generado más consenso, es el desastre que supuso Escuadrón Suicida (David Ayer, 2016), con un plantel de personajes que parecía imposible presagiar que algo saliera mal. Pero salió. Montajes sobre montajes, las ideas poco o nada claras acerca del producto que se quería ofrecer, personajes desdibujados o directamente maltratados (no hace falta que os recuerde el nombre del Joker), y un largo etcétera.

Eso sí, no todo podía ser tan malo, y ahí tenemos a Margot Robbie con su brillante Harley Quinn o su poderosa banda sonora, amén de una campaña de marketing muy bestia.

Y así llegamos a la Liga de la Justicia (Zack Snyder, 2017) que hoy nos ocupa y que mañana llega a nuestros cines.

Un camino complicado para la Liga de la Justicia

No podemos obviar que el camino para esta Liga de la Justicia no ha sido especialmente fácil. Los problemas comentados anteriormente han vuelto a aparecer aquí y, en esta ocasión, hay que sumar la tragedia personal en la vida de Zack Snyder que le obligó a abandonar el proyecto a última hora, siendo sustituido por un Joss Whedon que ha saltado de un universo al otro de los dos grandes del cómic.

El rodaje de nuevas escenas, la eliminación de otras, ajustes en el tono y contenido de la película… la cosa no pintaba del todo bien a priori. Pero, para ser justos, el resultado final es notable, ofreciendo (casi) todo lo que uno puede esperar en una película donde se reúnen algunos de los superhéroes más interesantes de la factoría DC.

Acción, épica, toques de humor (algo no demasiado presente hasta la fecha) y, especialmente, diversión. Aquí se ha optado por la vía fácil y rápida, dejando a un lado el dramatismo y existencialismo presente en su predecesora. Una narrativa sencilla pero eficaz, un acertado y constante ritmo cinematográfico y muchos fuegos artificiales alrededor de los héroes y el villano de la función.

El estilo inconfundible y personal de Snyder sigue más que presente, pero probablemente la mano de Whedon tiene bastante peso en el empaque general del film. Toda la acción visual (y musical) resulta de lo más atractiva, creando una montaña rusa del entretenimiento que culmina en su inevitable batalla final.

¿Os acordáis de cuando jugábamos de pequeñitos con nuestros juguetes de acción? Envolvedlo de mucho ruido, cromas y efectos especiales digitales como sino hubiera un mañana. Entiendo que haya a quien le puedan llegar a saturar pero, hemos venido a jugar. ¡Qué demonios!

Los personajes de La Liga de la Justicia

En el reparto nos encontramos con muchas novedades, como el protagonismo de los personajes que interpretan Jason Momoa, Ezra Miller o Ray Fisher.

Los nuevos personajes: Aquaman, Flash y Cyborg

Aquaman resulta tremendamente imponente, una bestia parda que hará las delicias de los seguidores del actor de “Juego de Tronos” y que aporta el músculo necesario al equipo.

Flash funciona como un reloj y al que esperamos ver pronto en su propia película a pesar, de eso sí, algún que otro chascarrillo en forma de humor que no funciona demasiado bien. Frescura, juventud e ilusión.

Por último, más o menos, tenemos a Cyborg, un héroe que quizás no goce de la popularidad del resto de sus compañeros, pero al que le han dado un rol más que acertado para que la trama explote y le otorgue su merecido momento de gloria y peso en la obra, relegado, eso sí, a un esperado segundo plano.

Superman

¿Volverá Superman? Aunque se haya jugado al despiste, sin demasiado éxito todo hay que decirlo, la respuesta es, obviamente, sí. Y he de decir, una vez más, que Henry Cavill sigue dando fuerza y bordando el papel. Eso sí, aquí no esperéis a ese personaje dividido existencial y moralmente, aquí va al grano. Y además protagoniza uno de las secuencias más divertidas y cañeras de la película, en el reencuentro con sus viejos conocidos y nuevos por conocer.

Me pregunto, eso sí, sino se podría haber ahorrado el innecesario borrado digital de su bigote proporcionándole un look más similar al que vimos en algunos pasajes de su aventura en solitario.

Al margen de todos ellos, podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos, que el maduro Caballero Oscuro de Ben Affleck y la brillante mujer maravilla de Gal Gadot se llevan la mejor y mayor parte del pastel.

Los mejores personajes: Batman y Wonder Woman

Affleck me sigue pareciendo un Batman de lo más acertado, especialmente teniendo en cuenta que se basa en un personaje más adulto, experto y pasado de vueltas que el que estamos acostumbrados de ver en la pantalla, al estilo que plasmó Frank Miller en sus cómics.

Habrá quien prefiera al enorme hombre murciélago que inmortalizó Christian Bale en la trilogía de El Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2005-2008 y 2012), pero no son del todo comparables bajo mi punto de vista, y la verdadera prueba de fuego la tendremos en su esperada (y hasta cierto punto maldita) próxima cinta en solitario.

Aquí el bueno de Ben deja de lado sus pensamientos más tormentosos para centrarse en la búsqueda y formación de un equipo de superhéroes, completando un rol menos complejo y mucho más ágil.

Y poco se puede decir de Gal Gadot que no se haya dicho ya. Si ya en Batman vs Superman: El Amanecer de la Justicia (Zack Snyder, 2016) se apoderaba de todos los focos cada vez que aparecía en escena y en Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) confirmó que su carisma no era fruto de la casualidad, aquí sube el pan cada vez que gozamos de su presencia. Sin ella, directamente no habría una liga a la que reclutar. Y, además, ese flashback de la épica batalla contra Steppenwolf (con unos invitados sorpresa) tiene como grandes protagonistas a todo el grupo de amazonas que tan bien representa.

Otros personajes

Además de los inestimables protagonistas principales también tienen su pequeño espacio algunas nuevas incorporaciones, como la de Amber Heard en el papel de Mera, cuyo papel veremos más desarrollado en Aquaman (James Wan, 2018), o un desaprovechado J.K. Simmons en el rol del comisario Gordon. Ojalá podamos disfrutar de él en la próxima película de Batman, si es que en algún momento temprano se concreta tras tantos rumores de confirmaciones, idas y venidas

Destacamos las nuevas apariciones de secundarios como la talentosa Amy Adams (¿hay algún papel, por pequeño que sea, que no haga bien esta mujer?) o la discreta aportación de Jeremy Irons como un Alfred desdibujado entre tanto personaje, y esperamos disfrutar de él como merece en una próxima aventura del héroe de Gotham.

No nos podemos olvidar del villano de la historia, el Steppenwolf interpretado por Ciarán Hinds, a pesar de que tras tanta caracterización y efecto digital resulte difícil discernir al actor.

Probablemente no sea uno de los villanos más carismáticos de las viñetas de DC, a pesar de que ya tuvimos un pequeño vistazo a su existencia en la anterior entrega de la franquicia, quedando relegado a poco más que una excusa para desarrollar la verdadera acción, que no es otra que la reunión de las Cajas Madre en busca del poder infinito.

De todas formas, no puedo evitar tener la sensación de que esto no es más que un aperitivo de lo que será el plato fuerte del menú que nos llegará con la segunda entrega del film. Salvo sorpresa mayúscula.

La banda sonora

No me gustaría acabar esta crítica sin mencionar la banda sonora de Danny Elfman, que si bien cumple con creces la calidad que le podemos exigir a este tipo de composiciones, se apoya en exceso en el valor nostálgico de los temas principales como al que el mismo dio vida en Batman (Tim Burton, 1989) o a la pieza de John Williams en Superman (Richard Donner, 1978).

Las partituras son delicadas, épicas cuando así lo exige el guión y repletas de melodía, pero personalmente echo en falta una propuesta más arriesgada como la que realizaron Hans Zimmer y Junkie XL en Batman vs Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder, 2016).

Supongo que al final es una cuestión de gustos, y no desentona en ningún momento el trabajo compuesto por Elfman, pero tengo la sensación de que han optado, incluso en este aspecto, por cierta comodidad y seguridad. Eso, o el estudio debe haber pensado que el potente e incluso estruendoso perfil con el que Zimmer dota a gran parte de sus partituras acentuaría en exceso el ruido que ya produce la película en su aspecto visual. Quién sabe.

En definitiva, una película palomitera

Así pues, resumiendo, Liga de la Justicia es un entretenimiento 100% palomitero, espectacular y que, a diferencia de sus films hermanos, es más accesible para un sector mayor de espectadores, incluso de los más jóvenes o pequeños de la casa, ya que toda la acción resulta apta para todos los públicos.

Por fin tenemos aquí reunidos a lo mejorcito del universo DC, ampliando sus cimientos y sentando la base de sus futuros proyectos cinematográficos, aunque deje cierto regusto amargo al notar que se han dejado por el camino algunas señas de identidad, al menos a los que disfrutábamos de ellas en ocasiones anteriores.

Nada preocupante, eso sí. Una apuesta directa en busca de la diversión del gran público en dos horas repletas de acción que dejan muy poco espacio para el aburrimiento.

Además, la guinda del pastel la encontramos en dos escenas post-créditos, una más relevante que la otra, que nos emplazan a un futuro del que deseamos ser testigos en un futuro próximo.

¡Yo ya estoy contando los días!

Anterior 'Feliz día de tu muerte' y otras películas con bucles temporales
Siguiente 'The Sinner', la nueva serie de Netflix

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *